-
El bufete del sexo
Fecha: 14/09/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... después de haberse corrido dos veces seguidas. Nos metimos los tres en la ducha. La señora y yo enjabonamos al joven, que en respuesta a nuestras caricias volvió a empalmarse otra vez. Nos besamos y el joven enjabonó mi culo y el de la señora, así como nuestras tetas. - Yesica tienes un culo excepcional. - Gracias señor.” - ¿Te apetece una ducha? Estoy muy acalorada. –Me dijo Susana interrumpiendo la lectura-. - Yo también estoy muy acalorado y muy caliente –le contesté besándola-. Susana se quitó las medias y el liguero y fuimos a la ducha. Nos metimos los dos, yo seguía con la polla a reventar. Se la encajé entre las nalgas y le cogí sus grandes tetas por detrás. - Fóllame –me dijo-. Le di la vuelta y la apoyé en la pared, le cogí una pierna y se la subí, ella me cogió la polla y la puso en la entrada de su chocho y se dejó caer sobre ella. Yo tenía una mano en su clítoris y ella una en mis huevos, apretándolos suavemente. - Susana me encanta follar contigo. No creí que fueras una mujer tan pasional ni tan caliente. - Las mexicanas somos así. - ¿Cómo se te ocurrió un relato tan tórrido? - Yesica y yo escribimos lo que nos gustaría hacer. - ¿Te acuestas con Yesica? - Algunas veces desde hace poco. Más fuerte Carlos, más fuerte. Aceleré el ritmo y reforcé los golpes de cadera. Yo estaba muy próximo a correrme con el calentón que había pillado con el relato. - Susana me voy a correr. - Yo también, sigue dándome fuerte. - ...
... ¡Aaaagggg, me corro, me corro! - ¡Lo siento en mi chocho, yo también me estoy corriendo, sigue Carlos, sigue, aaaaggg! Terminamos de ducharnos, nos secamos y Susana propuso que saliéramos desnudos a la terraza a tomar el fresco y unos tequilas. Por el salón iba diciendo: - Cómo me gusta una buena noche de sexo. Te relaja, te hace olvidar los problemas, te rejuvenece y te hace salir del tedio de la vida diaria. - Sí señora, todo ello además de dar mucha excitación y mucho placer. Era Yesica que estaba desnuda sentada en la terraza. - Hola Yesica, que bueno que estés aquí. ¿Al final no te has ido a tu casa? - Se estaba tan bien aquí al fresco que me dio pereza irme. Yo estaba alucinando con la presencia de Yesica y la tranquilidad de Susana. - ¿Le ha gustado el relato, joven Carlos? –Me preguntó Yesica, mientras yo servía tres tequilas-. - Tenéis la mente más calenturienta que pueda imaginarse. Me ha encantado, creo que voy a aficionarme a la lectura de relatos eróticos y no sé si con el tiempo, llegaré a escribir alguno. - Pruébelo es muy divertido y excita mucho. –Dijo Yesica-. La presencia de esas dos bellas mujeres maduras había vuelto a excitarme y mi polla presentaba un muy buen aspecto, que no le pasó desapercibido a Yesica. - Da gusto ver a un hombre joven y eso que, conociendo a la señora, seguro que le habrá exprimido antes. Susana se rio de la ocurrencia de Yesica y yo también. Yesica se levantó de la silla y su culo al desnudo ...