1. Me desvirgó mi hermano


    Fecha: 14/09/2023, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo:
    
    “Disfruta, no reprimas lo que sentís.”
    
    Cuando lo escuche, me liberé, gemía con todo, apretaba su cabeza contra mí. Me levantó las piernas y las puso sobre mis pechos, su lengua fue bajando hasta llegar a mi ano. Sentir su lengua me sobresaltó, le iba a decir que no pero confié en él. Sus dedos jugaban con mi clítoris y suavemente entraban en mi vagina mientras su lengua intentaba entrar en mi ano.
    
    A esta altura yo deliraba de placer. Él se sacó el pantalón y el bóxer. El tamaño de su pija me sorprendió y asustó. Traté de mantenerme calma. El volvió a jugar con mi ano con su boca. Sentía que sus dedos entraban y salían de mi vagina, fue subiendo lentamente, sin sacar los dedos, y cuando llegó a mi clítoris, lo mordía lentamente y jugaba con su lengua mientras lo apretaba. Estaba haciéndome esto, cuando uno de sus dedos comenzó a entrar en mi ano, a la par del que tenía en mi vagina. Otro orgasmo me sobresaltó totalmente, no lo esperaba.
    
    De pronto me di cuenta que estaba totalmente a su merced: su boca en mi clítoris, sus dedos entrando y saliendo de mi vagina y mi ano, y su mano libre apretando fuerte un pecho. El desgraciado se puso frente a mí, saco sus dedos, llevó sus manos a mis pechos y comenzó a apretarlos y besarlos. Sentí que su pija se abría paso entre mis labios vaginales, pero al mirar su rostro, pude ver como pasaba su lengua por sus labios, y mirada estaba clavada en la mía, sus manos atenazaban mis pechos provocando algo de dolor, su pija ...
    ... entraba y salía lentamente de mi concha.
    
    “Otro orgasmo me estremeció, cerré los ojos y pude sentir como sus bombeos aumentaban la velocidad y el ritmo. Abrí los ojos y me miraba con una sonrisa increíble, se acercó a mi oído y me dijo:
    
    “¿Dolió?”. Yo lo miré extrañada, no sabía de qué hablaba. Se sonrió más y de nuevo en mi oído me dijo:
    
    “La tenés adentro.” Y fue en ese momento que me di cuenta que era así. No lo podía creer, no había sentido nada de dolor. Él se movía suavemente, podía sentir como su pija hacía tope en el fondo de mi concha.
    
    De pronto, nuevamente atenazó mi cuerpo con sus brazos y me levantó sin dejar de penetrarme. Con cuidado se fue recostando y yo quedé sentada con su pija dentro de mí. Torpemente comencé a subir y bajar, Fefo guio mi mano a mi clítoris e hizo que me lo acaricie. Ahora era yo la que me excitaba el clítoris, el solamente apretaba mis pechos. Nuevos orgasmos me fueron agotando.
    
    “Fefo, no doy más.” Me hizo acostar nuevamente boca arriba y fue cuando pude ver en su pija rastros de sangre. Él se puso de rodillas a un costado mío y se masturbó hasta acabar. Su leche baño mi pecho, y sin que él diga nada, casi por “instinto”, comencé a chuparla y lamerla toda hasta dejarla bien limpia. Cuando terminé se tiró a mi lado.
    
    “¿Querés otro whisky?” me dijo.
    
    “Dale.”
    
    Cuando volvió le pregunté como podía ser que no hubiera sentido dolor. Él se rio y me mostró sus dedos moviéndolos.
    
    “Cuando te besaba el ano, jugaba con mis dedos, ...