1. La hijas del japonés inmigrante


    Fecha: 29/07/2022, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: yuanga, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Hola soy Raúl, de 30 años, soltero.  Soy un hombre de mediana a alta estatura 1.80 mt, tengo buen físico ya que hago deportes y gym todas las semanas.  Soy muy caliente desde chaval, tengo mi colección de vídeos porno.  Soy de un pueblo cercano a la capital.  Resulta que conseguí trabajo en la capital a través de un amigo, no diré nombres por razones de privacidad.  No tenía donde quedarme así que pagaba en una pensión por semana, pero me salía muy caro.  En la empresa el encargado de la limpieza es un señor de unos 40 años, que llamaré Misato, con quien hice amistad, me confesó que era viudo y que se quedó con dos hijas que son adolescentes, a quien a tenido que criar solo.  Yo le confesé mi problema de donde quedarme, fue entonces que él me dijo que tenía libre una habitación en su casa y que sus hijas cocinaban, que si quería, a él le ayudaría en su situación económica.  Asi que acordamos, fui a ver la habitación y era una casa muy limpia, conocí a sus dos hijas, Airi y Kana, dos pequeñas pero bonitas japonesitas, de tez blanca, cabello negro, ojos negros rasgaditos como todo asiático, no tenían un gran cuerpecito pero eran lindas, sobre todo muy respetuosas, para todo saludan y dan las gracias.  Yo quedé encantado con ellas, no dudé en aceptar ser su huésped.  Empecé a vivir con ellos.  Me compenetré en relacionarme con ellos, en pocas semanas ya teníamos mucha confianza, yo le ayudaba en los quehaceres a las pequeñas, les ayudaba en las tareas de la prepa.  El papá ...
    ... japones estaba contento con mi presencia en la casa.  Yo me sentía bien con las dos muchachitas, incluso comencé a comparles ropa, debido a que el papá no ganaba como para comprarles.
    
    Con mi segundo salario compré una tv, ya que en la casa no había, la coloqué en mi habitación y las hijas del japonés iban a mi habitación se subían a la cama, ellas se habían puesto confianzudas y me abrazaban, una en cada lado, yo me sentía muy bien, me sentía morboso, pues veía sus piernas delgaditas pero bonitas, pues en ocasiones se les subía la falda de la prepa, o les tocaba sus pequeños senos juveniles.  Siempre me habían gustado los senos grandes y grandes traseros, pero con Airi y Kana mis gustos empezaron a cambiar y cuando terminaban de ver tv  y se iban veía que me dejaban con unas tremendas erecciones.  
    
    Una noche, viendo tv los tres, Airi se quedó dormida en mis brazos, entonces Kana dijo que ya tenía sueño que iba a dormirse, intentó despertar a Airi, pero yo le dije que la dejara que al terminar la pelí yo mismo la iba a dejar a la habitación donde dormían juntas.  Me quedé solo con la pequeña Airi, todas las ideas que pasaron por mi mente.  La pequeña Airi era la más promiscua, siempre sus preguntas eran sobre la sexualidad, de noviazgos, y de temas íntimos.  Y en los últimos días se había pegado mucho a mi, me coqueteaba todo el tiempo, se sentaba en mis piernas estando yo comiendo, me abrazaba viendo tv y sus manos en ocasiones se metían entre mi camisa y me acariciaba mi ...
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