1. Demasiada hembra para el cornudo de mi jefe


    Fecha: 13/09/2022, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: yang, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Hola a todos soy Daniel, de 23 años.  Vine a la capital en busca de trabajo, porque en nuestro pueblo no hay.  Terminé la prepa pero no tengo para seguir mis estudios.  Yo mido 1.85 mt, soy trigueño, de buen cuerpo, ojos como avellanados, me encanta el sexo y en el pueblo no tenía problemas para conseguir novias con ganas de coger rico.  Además tengo un buen paquete de 7.5 pulgadas que les da placer a la más exigente.  Siguiendo mi relato, a través de un amigo de mi papá conseguí una entrevista para un trabajo.  Me entrevistó el dueño de la empresa, un señor de cincuenta y tantos años, casi calvo y regordete.  Este señor que llamaré don Anibal, se fijaba más en mi cuerpo que en mi curriculum y experiencia.  Durante mi primera semana, don Anibal supervisaba mi trabajo (no diré nombre de la empresa por seguridad) y en una ocasión almorzamos juntos, en la empresa hay un comedor con comida económica.  El tema de don Anibal eran las mujeres, me decía como me gustaban a mi, y me preguntó si estaba bien dotado, entonces le conté lo que medía mi verga, y en ese momento no sabía porque se frotaba las manos.  A la semana siguiente me invitó a cenar a su casa y obviamente era mi jefe así que acepté.
    
    Presté un saco a un compañero de trabajo, pues no tenía y quería lucir bien.  Llegué a la casa en taxi, la propiedad era muy grande, habían guardias de seguridad y todo eso.  Me anunciaron y la verdad era que la casa era muy lujosa, allí estaba don Anibal que estaba en una bata ...
    ... larga.  Me sirvió una copa y dijo que su esposa bajaría en unos minutos luego cenaríamos.  Tomamos un par de whiskys y por fin bajó la esposa.  Allí estaba ella bajando las escaleras, oohh dios que hembra!, venía con un vestido de una pieza, con hombros descubiertos, era cortísimo el vestido, apenas unas pulgadas abajo de sus nalgas.  Era de tez blanca, unas bellas piernas con perfectos muslos, sus senos descubiertos por arriba de perfecta forma, ella tendría entre unos 28 y 30 años.  Se paró frente a mi y mi corazón latía mucho, solo había visto así mujeres en las revistas o en la tv por cable.  Don Anibal nos presentó, me dijo que su nombre era Elena, toda ella reflejaba sexo, su forma de hablar y de caminar, me ponía duro desde ya.  Todos tomamos whisky, cenamos, charlamos, bromeamos y Elena parecía muy comunicativa.  Después de cenar, los dos me invitaron a la sala, me preguntaron de mi familia, de mis ambiciones.  Luego yo pregunté y supe que Elena era la segunda esposa de don Anibal.  
    
    En la sala don Anibal y ella se pusieron en un sofá grande y yo enfrente de ellos en un sofá más pequeño, no podía dejar de ver los muslos, piernas y pies de Elena eran hermosos, varias veces me atrapó viendoselos y creo que don Anibal también me sorprendió viendola, pero solo se sonreía.  Bebimos más y nos acabamos la botella de whisky, don Anibal se levantó a sacar otra.  También le dijo algo al oído a su mujer y ahora veía que ella me mostraba más allá de sus piernas, podía verle su ...
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