1. Gemelas lésbicas


    Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Mi nombre es Aida y soy gemela con Angélica. Tenemos 16 años y somos muy unidas, como seguramente, lo serán todos los gemelos.
    Con Angélica compartimos todo, todo. Nunca hubo contiendas, siempre armonía. Desde antes de entrar en la adolescencia, nuestro secreto era lo relacionado a gustarnos la una y la otra. Por las noches, alguna se pasa a la cama de la otra y nos acariciamos y besamos abrazadas.  Todo seguía ingenuamente hasta que nos empezó a picar el bichito sexual y fuimos más allá de lo ingenuo para pasar a masturbarnos y fantasear con ir más lejos. Al principio, eran suaves pajas mirándonos desnudas y gozándonos. Con el tiempo fuimos agregando cosas a nuestros juegos hot y ya buscábamos en la casa algún elemento que se pareciera a una pija para pajearnos con furia sin llegar a lastimarnos.
    Una tarde a la salida del Colegio, viajamos a la ciudad vecina para cumplir la idea de comprar en un kiosco de diarios y revistas cuantas revistas porno hubiera. El viejo que nos atendió nos miraba con desconfianza y al preguntarnos la edad, le mentimos que recién habíamos cumplido los 18 y así, se dignó a vendernos.
    Ya en el viaje de regreso en el tren, nos sentamos alejadas del resto de la gente y con avidez ojeamos una de las revistas donde había relatos varios, fotos y algo que nos gustó, que era una sección donde los lectores podían escribir sus relatos, ya sean reales o inventados y enviarlos para que fueran publicados. Nos miramos y nos dijimos que escribiríamos ...
    ... nuestras vivencias.
     Al llegar a casa, como habíamos demorado más de lo acostumbrado, mamá preocupada preguntó dónde estuvimos y zafamos con una mentira piadosa. Luego del almuerzo, nos encerramos en nuestro cuarto a “hacer la tarea”, nuestra tarea de ver cada revista y masturbarnos.
    Más tarde, habiendo revisado cada una de las revistas y unas dos o tres pajas, salimos del cuarto y fuimos con mamá que estaba viendo tv. 
    Cuando papá regresó de su trabajo, nos saludó como siempre y se quedó con mamá, mientras nosotras aprovechamos para encerrarnos en nuestra pieza a seguir investigando. Nos turnábamos para leer cada relato fogoso que nos erizaba la piel y mojaba la entrepiernas. Con el paso de los días, habíamos leído cada relato y visto cada foto y nos sentíamos dos expertas para empezar a escribir nuestros propios relatos, en conjunto y por separado que, al finalizar, leíamos conformes con los escritos. Al leer los relatos de las revistas, aprendimos otras cosas que nos serviría para complementar nuestros relatos.
    Los días transcurrían entre colegio, algo con nuestros padres y luego, encerradas escribiendo y masturbándonos.
    Llegó el día en que, tras varias leídas y correcciones, enviamos los mejores relatos firmados con pseudónimos; “Gloria” el mío y “Sandra” el de mi hermana. Calculamos que llevaría un tiempo en que pudieran aparecer en las revistas, porque de algo estábamos seguras, era que estaban bien escritos y eran excitantes.
    El viejo del kiosco nos dijo que todos los ...
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