1. Gemelas lésbicas


    Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... avanzando sobre mamá.
    Al rato, Angélica inclinó su cabeza y comenzó a darle pequeños besitos en la mejilla y mamá disfrutaba con ese, cerrando los ojos. De pronto fue mamá quien giró la cabeza y con los ojos cerrados buscó los labios de angélica y la besó dulcemente. Yo me tocaba la concha bajo la mesa mirándolas. Se estaba dando nuestra primera vez con ella y rogaba que no se asustara.
    Seguía leyendo y los besos eran más apasionados entre mama y Angélica y mi caricia en la concha pasó a ser una paja. Sentía nuestras respiraciones entrecortadas, aceleradas y tener esa imagen frente a mí, era demasiado. Angélica le fue desprendiendo la blusa y liberó las tetas de mama, que seguía besando a mi hermana, entregada a lo que quisiera hacerle ella. Yo dejé la revista sobre la mesa y seguía leyendo mientras me fui quitando la ropa hasta quedar desnuda. Mi hermana había empezado a lamer sus pechos y mama me miró sonriente al verme desnuda tocándome los pechos, suspiró profundamente y se recostó en el respaldo de la silla dejando trabajar a Angélica. Yo me paré y comencé a masturbarme ante mama quien gozaba con esa visión de su hijita caliente.
    Al rato, le pedí ir a la cama de mama para seguir allí y estuvimos de acuerdo. Caminar las tres hacia el dormitorio y ver a mama con las ...
    ... tetas al aire me excitaba aún más y abrazando a Angélica nos dimos un profundo beso de lengua que mama al darse vuelta disfrutó. Entramos y mama se quitó el resto de ropa y se recostó en la cama. Angélica también desnuda, nos tendimos a cada lado de mamá y la besamos y acariciamos. Ella gemía de placer y se abrió de piernas mostrando su peluda concha, no como la nuestra, bien depilada, pero igual calentaba. ¡Era la concha de mamá, que joder!
    Estuvimos franeleándonos Yo le puse mis tetitas en la boca a mama y ella las lamía y mordisqueaba los pezones, mientras que Angélica ya estaba metida entre las piernas de mama y le chupaba la concha arrancándole gritos de placer inmenso. Le chupe las enormes tetas y ella me acariciaba. De pronto me ubiqué en 69 y le ofrecí mi concha a la que toco, acarició y se animó a chupar con desesperación. Terminamos las tres acabando a gritos y revolcándonos en la cama. Luego quedamos tendidas charlando y ella parecía más, una chica amiga, cómplice de nuestros juegos sexuales, que una madre y eso nos gustó a las tres.
    Por la tarde cuando llegó papá, todo estaba como debía ser. Nosotras “estudiando” en nuestro cuarto y mamá en la cocina preparando la merienda.
    
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