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ABUSÉ DE MI TÍA
Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Tengo 19 años y me hago la paja todas las noches desnudo en mi cama, aunque a menos de un metro estuviera la cama de mi tía que tiene 36 años, hermana menor de mi padre y que desde hace unos meses vino a vivir con nosotros luego de la muerte de mi abuela, con quien vivía. Cierta noche, entre paja y paja, mi tía encendió el velador y se quedó mirándome desnudo con la mano en mi parada pija. Me tapé, pero era tarde, ya me había visto. ¿Qué estás haciendo desnudo? –preguntó. Nada. Tengo calor y me destapé. Eso es todo. Ella no muy convencida apagó el velador y yo seguí con mi paja, pero esta vez con el morbo de saber que ella podría volver a verme desnudo y a punto de acabar, volvió a encender el velador y se paró junto a mi cama. Yo aun acabando, con toda mi lujuria a pleno, le dije ¡Vení, tocámelo un poquito! Ella me miró sonriendo con picardía, estiró su mano y me lo agarró enchastrándose con mis jugos. Le pedí que me pajeara y como lo hacía muy bien, se me paró otra vez y lleno de calentura, le pedí que le diera besitos en la punta y lo hizo. Sentir esos labios suavecitos y calientes, me llenó de locura y la agarré subiéndola a la cama. La abracé y besé con pasión. Ella no decía nada y se dejaba hacer. Le toqué la concha y soltó un gemido y sonreía dando a entender que le gustaba. Jugué con mi dedo allí y pude meterle otro con sumo cuidado de no lastimarla. También le tocaba el ano y ella suspiraba. La besé. en la boca mientras le miraba su rostro luminoso. Volví a ...
... tener otra terrible erección y acomodándola a mi lado para que vea, aceleré otra paja y le pedí que se acercara a mi pija y cuando lo hizo, la llene de leche la cara y me agaché y lamí con desesperación limpiando mi semen que tragué todo. Le dije que fuera a su cama y que no le contara nada a nadie para volver a hacerlo otra noche. Ella juró no hacerlo y nos dormimos. Al día siguiente en el desayuno, mamá prepara la mesa y papá leía el diario, cuando mi tía sin pelos en la lengua, contó todo lo que le hice. Mis padres me miraron como para asesinarme y corrí a encerrarme en mi cuarto. Papá golpeaba con desesperación a mi puerta diciendo: Abrí degenerado hijo de puta que te mato. Abrí, carajo. Mamá también gritaba y lloraba. Me quería morir y no sabía cómo salir de este lio. Cuando mis padres se retiraron de la puerta luego de mil insultos hacia mí, abrí la ventana y salté. Corrí alejándome lo más posible de casa. Me fui al rio y me senté en una roca a pensar como salía de este gran lio, cosa que no tenía respuesta. Estaba en eso cuando veo a una carreta de gitanos que se acercaba lentamente. Salí al paso haciendo señas y le pedí que me llevaran. La carreta se detuvo, bajó un viejo y preguntó que me había pasado y con la desesperación que tenía largué todo lo que había hecho. El hombre se compadeció y me llevó con ellos, es decir, su esposa y dos perros. Por la tardecita, ya lejos de la ciudad, el viejo desató los caballos para que descansaran y comieran pasto, mientras ...