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ABUSÉ DE MI TÍA
Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... llevó a la casa para lavarme y darme algo de comer. Más repuesto, La mujer que me contó que era viuda sin hijos, me pidió que le contara el porqué de mi huida de casa. Pensé en mentirle, pero le dije la verdad. Su rostro cambio, pero no para mal. Sonrió y me dijo: Acá podés quedarte el tiempo que quieras, siempre que me ayudes en los quehaceres. Se lo agradecí. La ayudé en todo lo que pidió y llegada la noche me preparó el baño para luego cenar. Comimos pastas con carne y ella abrió una damajuana de vino que bebimos por demás. Ya de sobremesa, me pidió que le contara otra vez lo que había hecho con mi hermanita y lo hice, total, esta vez no me iban a cojer otros tipos. La mujer, se sentía como adormecida y levantando la mesa me dijo que era hora de acostarse. Le pregunté dónde dormiría y ella dándose vuelta contestó: ¡Conmigo, claro! Y me sonrió. Ni bien nos acostamos en su cama, ella me abrazó y apoyando su cara en mi pecho, me dijo dulcemente: ¿Te harías una paja así puedo verte? Sus palabras más el vino, hicieron que la pija se me parara a full. Nos destapamos y quitamos la ropa interior. Me empecé a sobar la pija y ella se acercó y la tocó, la acarició y siguió ella haciéndome la paja, cosa que me encantó. Le acariciaba las tetas y ella me la empezó a chupar. Me dejé hacer y bajo el efecto del vino no pude ...
... contener mi acabada. Ella la escupió riendo y me la siguió chupando, pero ahora se había puesto en 69 y nos chupamos hasta quedar dormidos. A la mañana siguiente. Ella me despertó con una mamada de pija descomunal. Estaba caliente la tipa y me pidió que la cojiera salvajemente. Lo hice lo mejor que pude y ella orgasmó a chorros mojando las sábanas y sobre el pucho, la llené de leche. Nos abrazamos y volvimos a dormir un poco más. Más tarde, habiendo hecho las tareas diarias, nos sentamos a tomar agua fresca en la galería de la casa. Ella se desnudó y empezó a tocarse las tetas y la concha. Yo la miraba caliente y me desnudé y también me pajeé. Al rato estábamos cojiendo como animales. Acabamos y no parábamos de franelear, besarnos y chupar cada centímetro de piel. ¡No te vayas! -Me pidió. Quedate para siempre conmigo. Sus palabras las sentí auténticas y como me sentía muy a gusto con ella, le aseguré que no lo haría nunca. Volvimos a coger otra vez. Ya pasados quince días, me preguntaba qué pensarían mis padres, si es que aún me estarían buscando, pero ya no me importaba. Tenía casa, comida y una hembra caliente que me satisfacía sexualmente. El tiempo me diría qué hacer, si debería volver con mi familia o quedarme aquí para siempre. ………………………………………………………………………………………………………………………………………