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El Cliente de mamá
Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... necesidades físicas como lo es el apetito sexual, sin hacerlo oficial (pues podría estar incurriendo en un delito) nos permitió recibir dos veces por mes algo que él llamó “visitas personales” que tácitamente era algo parecido a las “visitas conyugales” de los reclusos, con la novedad de que la “visita” en cuestión, podía quedarse con nosotros toda la noche e irse hasta el amanecer. En otras palabras, se nos permitió contratar prostitutas dos veces por mes siempre que fuésemos discretos y que nuestro comportamiento durante los entrenamientos fuese irreprochable. Por orden de lista, a principios de mes se nos asignaban fechas y horarios nocturnos en que podíamos recibir esas “visitas personales” que se dedicaban a saciar nuestros más bajos instintos en la cama, sin la supervisión de ningún teniente que nos estuviera hinchando las pelotas, pues nuestra condición de encierro hacía casi imposible que alguno de nosotros pudiéramos tener novias, aun si nuestras necesidades sexuales eran obvias. No sé a qué grado de corrupción llegamos (pues no creo que contratar putas en un cuartel militar fuera lícito) que a todos los cadetes nos hicieron llegar un correo electrónico con el catálogo de prostitutas que podríamos contratar (pagando con las becas que nos daba el propio gobierno federal), quienes deseáramos hacer uso de uno de esos dos días de “visitas personales.” En mi caso, y luego de mucho sopesarlo, elegí a una sexoservidora llamada Astrid, tras quedar ...
... cautivado con las hermosas formas que mostraba en sus fotos donde salía desnuda, aunque con el rostro pixelado. Astrid era una mujer madura pelirroja de pelo corto tipo carré, de 43 años de edad. Algunos de mis nuevos compañeros de cuartel (a ninguno lo conocía de antes) quedaron sorprendidos por mi elección cuando vieron las fotos de la jamona cuarentona, pues ellos solían elegir a chicas casi de su camada, elección que la verdad yo rechazaba por su obvia inexperiencia. No es lo mismo coger con una chiquilla neófita en las artes amatorias a una madura avezada con el tema. Sin embargo no voy a negar que al principio tuve mis dudas con mi elección, sobre todo cuando Alex y Francisco, mis camaradas más allegados (y que dormían cada uno en la habitación contigua de la mía, Alex a la derecha y Francisco a la izquierda), continuaron burlándose de mí. Pero todo cambió cuando llegó mi día asignado, que eran todos los días 15 y 30 de mes, y ambos vieron aparecer a Astrid en vivo y en directo, provocando que sus pollas palpitaran al momento y que cambiaran de opinión respecto a ella en ipso facto. Astrid no solo estaba buenísima de cuerpo, sino que era muy bonita de cara. Una madura, vamos, pero de esas que causa impacto al verlas. Cuando nos vimos ella y yo por primera vez, ella se relamió los labios y yo casi la devoré con la mirada. La invité a pasar a mi cuarto, nervioso, y Alex y Francisco se quedaron con la boca abierta viendo lo que me iba a comer esa noche. —¡Serás ...