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La mejor hermana del mundo: Capítulo 3
Fecha: 18/04/2023, Categorías: Tus Relatos Autor: Ale Rr, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... se lo mencionaba jamas. Elisa lo callaba, y Alex era demasiado pequeño como para recordarlo. Elisa había tenido otro hermano menor. No tan menor como Alex, al que le lleva nueve años de diferencia. Entre Elisa y Miguel, había seis años de edad de diferencia, por lo que sería el de en medio. Lo que ocurrió con ese hermano, fue una tragedia. Elisa en aquel entonces, de doce años, recordaba el evento con amargura. Era como una herida que dejó una cicatriz que nunca sanaría. Al no ser tan grande como para andar todo el tiempo entre pasillos de hospital, a menudo sus padres la dejaban en casa de sus tíos. En esos días, recordaba al pequeño Alex, diminutivo de Alejandro, llorando por su madre, o por alimento. Entonces Elisa lo cargaba como si fuese su hijo y lo alimentaba. Su tía la había incitado a cuidar de su hermanito lo mejor posible. «Tienes que aprender porque cuando pase todo esto, tu mamá va a necesitar tu ayuda. ¿Entiendes mi niña?», predicaba la tía, firme pero amable, con palabras parecidas de vez en cuando. Ahora Elisa al recordarlo, le daba la impresión de que la tía, ya fallecida, quería plasmarle el mensaje lo mejor posible en sus sienes. La predicción de la tía se volvió realidad, pues Miguel, aquel hermano de en medio, que padecía de una extraña enfermedad neurodegenerativa, feneció en el hospital en una circunstancia que los padres nunca quisieron decirle. «Tal vez me protegían de una imagen dolorosa», pensaba Elisa en sus recreaciones del pasado. ...
... Mara, su madre, se sumió en una profunda depresión tras el luctuoso evento; de nada habían servido todas sus plegarias y sus ruegos de clemencia arrodillada. Desde entonces, Elisa cuidó a su hermanito casi pareciendo su madre. Elisa sudaba de ansiedad cuando el niño no callaba y la madre permanecía decaída en la cama a causa de las pastillas que consumía a diario. Pero Elisa también había perdido a su hermano Miguel, y sufría mucho, sin embargo, ese mismo sufrimiento le daba fuerzas para cuidar de su pequeño hermano Alejandro, realizando Elisa sin querer, una alquimia oculta en el espíritu humano, una magia natural escondida que se revela en momentos específicos de la vida y en instantes fuera de cualquier reconocimiento de patrones lógicos, para proveer de energía y enfoque al individuo que protagoniza la escena, como cuando por liberación de adrenalina, una madre puede levantar un coche para salvar a su hijo atrapado, o una loba que ataca con diez veces más de fiereza conocida al agresor de sus cachorros. Davin, el padre de Elisa, hacía todo lo que podía, trabajaba día y noche. Esa fue su única terapia, no se podía permitir sucumbir ante la dejadez ni deprimirse, se tragó el dolor a base de trabajo y extravagantes búsquedas espirituales. Pronto, sin saber como ocurrió, Elisa recordaba que comenzaron a ir a una iglesia diferente. Y un tiempo después a otra diferente. Cuando Elisa cumplió dieciséis, y el hermanito ya parloteaba y curioseaba como todo niño, Mara y Davin ...