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Don Rufino.
Fecha: 30/07/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: PPTon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Luego de la “violación” y las contínuas cogidas que me siguieron dando en ese año escolar, mi despertar sexual se hizo más evidente y, ya tomándole gusto, se convirtió en un verdadero apetito. Mi curiosa mirada se concentraba en la parte delantera de cualquier hombre que me encontraba, así llegué a descubrir a don Rufino, un señor mayor de 50 años, robusto y muy alto, que vivía cerca de mi casa, por donde siempre transitaba para ir a cualquier mandado. Era maquinista del ferrocarril, por lo que siempre andaba vestido como tal: Pantalón de mezclilla tipo overol de pechera y tirantes, camisola de la misma tela y su gorra de maquinista que casi siempre traía puesta. Eventualmente se desabrochaba los laterales del pantalón, por lo que se le notaban muy holgados. Por las tardes se sentaba en un escalón del quicio de la puerta de su casa o en una silla chaparrita tejida de tule, con las piernas totalmente abiertas y con el pantalón arriscado hasta media pantorrilla, dejando al descubierto sus botas negras de trabajo, debidamente boleadas y muy brillosas. En su casa tenía árboles frutales de guayabas, naranjas, mandarinas y limones que nos vendía. También su esposa, una mujercita bajita, cuya estatura apenas llegaba arribita del ombligo del hombre, ella vendía galletas finas de desecho de fábrica, pero muy ricas, que eventualmente le daban al señor. Yo casi no iba a comprarles, hasta que un día me percaté de algo interesante: Cuando la colonia estaba en pleno desarrollo urbano, ...
... una tarde estaba sentado con unos amiguitos en una pila de machuelos de concreto, que se iban a colocar para las banquetas, En un momento dado, salió don Rufino y se sentó como de costumbré, quedando exactamente en frente de mi, a escasos 3 metros de distancia. De inmediato mi vista se dirigió hacia la entrepierna y noté tamaño bulto pegado a su pierna izquierda y que se extendía como hasta una tercera parte de lo largo de su muslo. En cuanto lo vi, mi cuerpo empezó a cosquillear y de plano mi vista quedó pegada en el gran tambache que se le notaba. Se veía tan grande que de inmediato pensé que tenerlo, sería imposible y hasta doloroso, no obstante, mi imaginación se desbocó en sueños irrealizables, pero pensaba, si la mujer lo aguanta. A partir de ese día, de una forma u otra, no falté a tan espléndido espectáculo, logrando “ver” exactamente cómo estaba conformado lo que había dentro de aquellas gruesas ropas y, a partir de ahí, procuraba ir más seguido a comprarle algo. Luego habría de darme cuenta que el señor, de inmediato captó a donde iba dirigida mi mirada y cada vez que salía se acomodaba todo para que se notara lo más que se pudiera, según me dijo tiempo después. A media mañana de un día, fui a comprar galletas, toqué la puerta varias veces y al fin salió don Rufino, parece que estaba cogiendo con la señora porque andaba en ropa interior. Entré y de inmediato cerró la puerta, luego vi que se le notaba mucho la verga y en la punta, la tela del bóxer estaba mojada. El ...