1. Don Rufino.


    Fecha: 30/07/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: PPTon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... simulando que la verga entraba a una abertura formada por mi entrepierna. Era algo nuevo para mí, sin penetrarme, hacía los movimientos de meter-sacar y el enorme palo hacía el recorrido desde el inicio de mis nalgas hasta que la cabeza salía delante de mi cuerpo, pasando por mi culo, toda la entrepierna, mis testículos para finalmente tocar mi verga, donde todavía lo rodeaba con mi mano, apretando a cada paso que daba. El roce que sentía en todas esas partes, lo caliente y resbaloso del tremendo falo, era muy delicioso para mí, no había el placer ni el dolor de una penetración, pero sentir su paso por esas sensibles partes de mi cuerpo, me elevaban hasta los mismos cielos. El hombre también la gozaba de lo lindo, sus mugidos se hacían más sonoros y su respiración cada vez más fuerte y profunda, chocaba sobre mis orejas, provocando un regodeo nunca antes sentido.
    Apenas hacía unas horas que el hombre había cogido con su mujer, pero por el ímpetu que le daba a la faena conmigo, se podía pensar que ya tenía tiempo de abstinencia, hecho que se hizo evidente cuando al poco tiempo, poquísimo para mí, por cierto, hubiera querido que aquello durara mucho tiempo más, don Rufino lanzó un fuerte rugido, empujó y me atrajo hacia él fuertemente, al instante sentí cómo la gruesa verga que aprisionaba con mi mano, se infló para luego lanzar un enorme chorro de mecos que cayeron al suelo a una buena distancia. Luego se vino otro movimiento similar y, sabiendo lo que venía, dejé mi mano ...
    ... rodeando el glande y haciendo hueco, en donde caché el segundo enorme chorro de super caliente, blanco y cremoso semen, que rápidamente enjugué en la mano y me dispuse a retener el siguiente que resultó menos abundante, pero igual de caliente y viscoso, que también enjugué, ahora en las 2 manos. Tuve un enorme deseo de llevármelos a la boca, pero aún tenía miedo de que me hiciera algún daño, los dejé ahí para embarrarlos en el garrote del señor y hacerle movimientos para exprimirle todo lo que le quedara en el conducto uretral. Luego de aquel inmenso deleite, el hombre se quedó en la posición del último embate, apretándome fuerte hacia él, mientras yo seguía ordeñando, ambos lo estábamos disfrutando a lo máximo, pero poco a poco la gran verga fue tomando su tamaño de reposo hasta que ya no pude mantenerlo en mi mano, lo solté y don Rufino se hizo hacia atrás para “sacar” lo que nunca había metido, pero que me dejó sumamente complacido por la forma tan amable que fui “cogido”. El hombre quedó tan satisfecho, que me propuso hacerlo de nuevo, algún día que estuviera solo. Habríamos de durar como 5 años haciéndolo periódicamente, nunca me penetró totalmente, en algunas ocaciones “se le pasaba”, pero sólo llegó a entrar una pequeña parte de la enorme cabeza, a pesar de que ya me habían entrado varias vergas de buen tamaño, aún dolía. Pero eso sí, a partir de ahí, diariamente iba por mi ración de galletas y a los 10 años, cuando ya estaba más documentado acerca de la ingesta de semen ...