1. Noche de fiebre con mamá


    Fecha: 16/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... mi mano y tocarle su muy caliente vagina piel a piel. Enseguida comencé a acariciarle sus labios con mucha delicadeza, casi sin tocarla, deslizando mis dedos sin la mas mínima presión. De inmediato pude sentir como toda su vulva se inflamaba, endureciéndose un poco, mientras mis dedos encontraban camino hacía el interior de su vagina que se dilataba más y más con mis sutiles carisias.
    
    Apenas conseguía meter la punta de mi dedo índice en las fronteras de su íntima cavidad, y pude sentir todo su líquido femenino recubriendo mi dedo casi como si lo estuviese metiendo en una boca húmeda y llena de saliva.
    
    Su vagina estaba tan dilatada que decidí introducirle mi dedo medio junto a mi dedo índice, deslizándolos sin problema hasta lo más profundo que su extensión me lo permitía. A continuación, doblé mis dedos haciendo una cuneta con ellos, al tiempo que los meneaba lentamente en el interior de mi madre, estimulando sus estrechas paredes vaginales para llenarlos de su erótico líquido femenino, pues lo único que deseaba era saborear una vez más aquella dulce lubricación natural de mi madre.
    
    Enseguida, le saqué mis dedos con todo el cuidado de no derramar su contenido para lamérmelos con extrema delicia. Acto que repetí al menos unas tres o cuatro veces, pues cada que regresaba mis dedos humedecidos con mi propia saliva, me encontraba la vagina de mi mamá más y más mojada, hasta que, en una de esas, al introducir mis dedos en ella y moverlos lentamente para recubrirlos de ...
    ... su dulce néctar, su sentí sutiles espasmos que contarían sus paredes estrechando mis dedos, lo que me hizo menearlos de una forma peculiar, estimulando la parte superior de su interior, casi sin pensarlo, haciendo pequeños círculos y presionando con un poco más de firmeza. Momento en el que sentí una humedad sobreabundante que me llegaba a mojar los dedos y la mano por completo, derramándose por todos lados, acompañado de más espasmos que se prolongaron por algunos segundos.
    
    En ese momento no lo supe, pero acababa de masturbar a mi propia madre hasta hacerla venir a chorros, casi sin querer. Debí suponerlo, porque mis dedos habían quedado completamente mojados, al igual que su camisón, sus muslos y hasta un poco el colchón. Me limité a saborear todos esos jugos que impregnaban mi mano, pero en ese momento, ella despertaba.
    
    Enseguida me hice el dormido, sintiendo los movimientos de mi madre indicándome que estaría abandonando la cama una vez más. Sin embargo, tras pocos segundos, regresaba bajo las cobijas a acompañarme en mi caliente noche.
    
    En un principio creí que se había arrepentido de irse, pero en cuanto se acomodó de nuevo junto a mí, pude sentir su desnudo cuerpo frotándose contra el mío, piel contra piel. En ese momento supe que mi madre tenía tanto calor, que habría salido de la cama tan solo para quitarse su camisón.
    
    Apenas lo podía creer, pero aquel día las cosas se habían dado de tal manera que, para ese momento, me encontraba con mi madre en la misma ...
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