-
Noche de fiebre con mamá
Fecha: 16/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... cintura. Ella, quien estaba recostada mirado al techo, permaneció en silencio, aceptando mi muestra de cariño inocente. Seguramente era por la fiebre, pero enseguida la cosa se puso realmente caliente, ambos estábamos sudando, pero, como el aire del ambiente estaba helado aquella noche, ninguno de los dos se atrevía a destaparse el edredón que nos cubría, pese a que ambos vestíamos también nuestros pijamas más ligeros; yo mi conjunto de camisa con pantalón, y ella tan solo un blusón, presumiblemente desnuda bajo de éste. La noche avanzaba y yo no tenía ni un poco de sueño, tan solo estaba cansado, pero también muy excitado. Esa mezcla de fiebre junto con los analgésicos, estaban relajando tanto mi cuerpo que ya me habían inflamado la polla como tronco, la cual se restregaba en la pierna derecha de mi madre, inevitablemente. Era imposible que no lo sintiera en esa posición, pero aun así no dijo nada. Envalentonado, me atrevía a acariciarle un poco su brazo izquierdo, pues era lo que tenía a la mano, sin embargo, en ese momento sentí como ella salía de la cama. Entristecí y maldije a mis adentros, pensaba que todo había acabado, mientras miraba a mi madre salir de mi habitación sin decir palabra y seguramente se habría ido a dormir a la sala, o quizá a mi recamara. Ya resignado, me levanté de la cama para desnudarme por completo, pues no soportaba la fiebre que me cargaba y que me tenía sudando la gota gorda. Mis planes ahora eran masturbarme hasta hacerme venir ...
... fantaseado con mi madre, e intentar dormirme. Pero en ese momento mi madre entraba de regreso a mi recamara, tan solo había ido al baño y yo ya me había desilusionado. De inmediato mi corazón retomaba ritmo, como esa inconfundible sensación excitante de cuando estas a punto de satisfacerte sexualmente. Esta vez no tomaría ningún riesgo, esperaría a que mi madre se durmiera antes de intentar algo, y aunque tardó casi una hora completa, la cual me pareció una eternidad, lo soporté, pues sabía que la paciencia me apremiaría. Mi mamá comenzaba a roncar cual oso hibernando, señal inequívoca de que tenía camino libre para zacear mis más bajos sentidos. Entonces me arrimé a ella lentamente, y de nuevo comencé a tocarla con toda cautela. Le acaricié sensualmente sus senos, deleitándome con su suave redondez y ese calor que emanaba por todas partes. Con extrema lentitud recorrí mi palma por su abdomen y su vientre hasta posarla en las fronteras de su monte de venus. Ahí, desaceleré todavía más mi camino para disfrutar la bella sensación naciente de su vello púbico recortado bajo su ropa de dormir, solo para comprobar que debajo de éste, no vestía nada más. Así, continuaba acariciándole sensualmente su entre pierna hasta llegar a sus labios vaginales, tocándolos con las yemas de mis dedos sobre la delgada tela de su blusón, el cual comenzaba a subirle con extremo cuidado para poder tocarla por debajo de éste. No tardé mucho antes de poder subírselo lo suficiente para deslizar ...