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Noche de fiebre con mamá
Fecha: 16/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... corazón tan solo era silenciado por los truenos rugiendo por los cielos, y los ronquidos de mi mamá, a su vez, dándome la certeza y tranquilidad de que aún dormía, mientas mi mano ahora se escabullía por debajo de su short, para poder sentir la piel íntima de mi madre de primera mano. Primero me encontré con su vello púbico, el cual, aunque no estaba depilado, si lo tenía recortado muy corto, pero, a medida que me acercaba más a sus labios, podía sentir la suave y sensible piel de su vagina irradiando un fuerte calor. Enseguida comencé a tocarla con suavidad, esperando que no fuese a despertar, mientras mis dedos descubrían la nueva textura de sus labios mayores, haciéndose paso para poder sentir sus húmedos y calientes labios menores. Estaba extasiado, nunca me habría imaginado algo así, pero me gustaba, y lo disfrutaba mientras mi dedo índice se entremetían más y más en su vagina, buscando la entrada a ella. Fue difícil, pero finalmente tras recorres de arriba abajo varias veces, finalmente pude meter mi dedo, aunque fuese un poco, para sentir aquella cálida humedad. En ese momento no lo sabía, pero estaba masturbando a mi mamá mientras descubría la anatomía femenina por primera vez. Ya nada podía salir mal, aunque mi mamá me descubriera, no me importaría. Realmente estaba tan excitado con lo que estaba experimentando que no podía preocuparme por las consecuencias. Maravillado con la sensación de su lubricación íntima recubriendo mis dedos a medida que tentaban ...
... dentro de su vagina, al mismo tiempo estimulándola más y más, provocando que se humedeciera cada vez más. Fue entonces cuando me di cuenta que ya tenía mis dedos completamente mojados. Sinceramente, en ese momento no sabía muy bien lo que estaba pasando con mi madre. No tenía muy claro porque estaba así de mojada, por esos días pensaba que solo los hombres eyaculábamos y no sabía nada de los tipos de lubricación de una mujer. Finalmente le saqué mi mano de su short y me la llevé a la cara, la olí y casi por instinto la lamí un poco. Y fue increíble, era un olor muy intenso, mucho más fuerte que el semen, pero su sabor era muy dulce. Ese día descubrí porque las mujeres siempre se chupan los dedos después de correrse, quizá era por lo extasiado que estaba, pero realmente me gustó mucho aquel sabor. Me había gustado tanto, que no podía esperar a repetirlo, pero en ese momento mi mamá se daba media vuelta, dándome la espalda. Maldecí por dentro, pero también lo vi como una nueva oportunidad, pues tenía el pito parado al cien desde hace mucho tiempo, de esas erecciones que hasta duelen, y así podía aprovechar para hacerme venir ayudándome un poco con las nalgas de mi madre. Entonces, me acerqué, y con extrema pericia me estreché por detrás de ella y comencé a acariciarle sus suaves nalgas con la parte posterior de mi mano derecha, mientras me jalaba la pija con la izquierda. De inmediato sentí que me venía, no era para menos, estaba tan caliente que casi podría eyacular ...