-
Noche de fiebre con mamá
Fecha: 16/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... sin siquiera tocarme. Mi mano estaba completamente lubricada, tanto con mi lubricación como con la de mi mamá, estaba por experimentar el mejor orgasmo de mi vida, cando en un arrebato de locura me arrimé por detrás de mi ella hasta acoplar con extremo cuidado mi pene entre sus redondas nalguitas para masturbarme con su suavidad y calidez en la punta de mi glande, empujando mi pito justo en la entrada de su vagina, una sensación que me provocaba eyacular enseguida, mojando la tela de la pijama de mi mamá con mi semen, a su vez, mojada previamente con el suyo, fundiendo las eyaculaciones en una sola. Fiebre de sábado por la noche Desde aquella noche no había otra cosa que me ocupara mi mente más que ese momento tan excitante en mi vida. Aún ahora, no he tenido una experiencia más excitante que aquella primera vez con mamá. Lo único que deseaba era repetir ese increíble momento, pero mi mamá se había puesto un más remisa con respecto a su privacidad. Yo no sabía porque se portaba así conmigo, pero analizando en retrospectiva, estoy seguro que al despertar ese día con su entrepierna totalmente manchada de nuestras eyaculaciones, habría sospechado. Aunque quizá podría haber pensado que todo ese semen era únicamente de ella, igualmente era suficiente para no querer pasar otro momento así, en la misma cama que compartía con su propio hijo. Por ello fue, que por casi año y medio no pasó nada mas de relevancia, pese a que lo ansiaba con todas mis fuerzas. Hasta aquella ...
... noche de mucha, mucha suerte. Parece broma, pero en verdad era sábado y yo estaba tan enfermo de gripe que me cargaba una fiebre de locos, aunque por fortuna nada grave. Lo suficiente como para mantenerme en cama todo el día. Ya por la noche, con los medicamentos y eso, ya me sentía mucho mejor, aunque el cuerpo cortado y la fatiga aún me hacían parecer como un borracho impertinente. Quizá los medicamentos también hacían su parte. No lo sé. Pasaban de las once de la noche y no podía dormir, pues ya había descansado prácticamente veinticuatro horas seguidas, por lo que me levanté a la sala para mirar la TV en lo que me vencía el sueño, o bien, amanecía. Sin embargo, al pasar por el dormitorio de mi mamá, me cortó las intenciones de tajo, regañándome para que regresara a la cama. Y entonces mi mente malévola se puso a trabajar. Enseguida le respondí que no podía dormir, a lo que me contesto que lo intentara, pauta que aproveché para preguntarle si podía acostarme con ella. Primero lo dudo, y se negó, pero no tardo mucho en cambiar de opinión y aceptar. Y yo estaba encantado, por fin la oportunidad que había estado esperando se me presentaba en bandeja de plata. Todos esos años, rogando por repetir el momento, se me aparecía en el momento que menos lo imaginaba. Muy entusiasmado me acerqué a la cama de mi mamá, y antes de que cambiara de opinión me metí con ella bajo las cobijas, aprovechando para acomodarme cerca de ella, y con toda naturalidad, abrasarla por la ...