-
Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (15)
Fecha: 21/09/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... todas sus fuerzas. Pero casi en un parpadeo llegó el fin de semana. Con el parcial superado, se despidió el viernes a la tarde de Carol, que a modo de broma mostrando un rostro fingiendo molestia le dijo que le debía una semana. Antes de marcharse dejó su sello inconfundible añadiéndole que abriera las ventanas. “Chico, huele a paja que no veas”. La cerró rápidamente la puerta para no volver a escucharla. Aunque Carol siempre estuviera de broma, esta vez, era verdad. Nada más se fue abrió las ventanas, porque además, al día siguiente esperaba visita y… quería tener el cuarto adecentado. Con el sábado llegaron los nervios y las ganas de ver a su tía se acrecentaron. Mientras Sergio pensaba si debía comprar algo de picoteo para recibirla, Carmen salía de la autopista al pueblo de su hermana. Aparcó el coche relativamente cerca, sin poder evitar acordarse de la última vez y como el vehículo se estropeó. “Aunque me llevé una recompensa” se dijo a sí misma rememorando el viaje con su sobrino. Anduvo por la calle, eran cerca de las dos de la tarde y el sol calentaba un poco la acera pese al intento del día de mantenerse frío. Antes de vislumbrar el edificio de su hermana, cogió el teléfono y buscó en la agenda el móvil de uno de los componentes de la casa para que no la recibieran con tanta sorpresa. Laura. —¿Tía? —Has acertado. —sonrió tras el móvil, estaba nerviosa. —¿Qué tal estás? Hacía mucho que no hablábamos. —Demasiado, mi vida, desde que os ...
... visité en agosto no nos vemos, ya ha pasado más de medio año. ¿Ya tienes a tu merced a miles de muchachos? —¡Tía! —Carmen escuchó la risa juvenil de su sobrina que tanto se parecía a la de su hermana— No, todavía no. —Cuando tú lo desees, cielo. —las dos rieron a menos de un kilómetro de distancia y la tía añadió— Mi vida, ¿está tu madre en casa? —Pues sí, ha venido hace un rato de trabajar. ¿No te ha cogido el móvil? —No la he llamado. La cosa es que estoy a unos cuantos metros de vuestra casa y os quería dar una sorpresa. —¡¿No será cierto?! —Laura se alegró al saber que vería a su tía, era la única que tenía. —Por supuesto, ahora nos vemos, princesa. Pero, no le digas nada a tu madre. Que sea una sorpresa ¿okey? —Callada como una muerta. Hasta ahora, tía. —Hasta ahora, cariño. Carmen notó el peso de su cuerpo en unos tobillos que flaqueaban. Al colgar el teléfono se sintió pesada, como si toda la tensión se generase en ese mismo instante y las ganas de hacer frente a la situación se evaporasen. “Menudo momento para dudar, justo en la puerta de su casa” pensó mirando el timbre del telefonillo electrónico que había en el portal. Se frotó las manos, los nervios se las dejaban frías. Aprovechó que sacaba una valentía momentánea, y al tiempo que cerraba los ojos, pulsó el botón. Apenas fueron cuatro segundos de espera que se le hicieron interminables. De no haber hablado con Laura unos minutos antes, estaba segura de que se hubiera largado corriendo ...