1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (15)


    Fecha: 21/09/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... sin poder afrontar la situación. Porque no era algo fácil de lidiar, iba a hablar con su hermana, que había echado a su hijo de casa por tener relaciones con su tía. Menos mal que tenía la baza ganadora que le contó Sergio, Mari había actuado de la misma forma.
    
    La puerta aulló con el sonido estridente y característico de la cerradura abriéndose automáticamente. El portal se veía como una cueva oscura, la boca de un lobo hambriento dispuesta a devorarla. Pero, ¿por qué tanto temor? Era evidente que el nerviosismo se iba a apoderar de ella, no iban a hablar del tiempo, sino de sexo incestuoso, aun así, ¿tanto miedo?
    
    Decidió subir las escaleras, era un tercer piso y se veía con fuerzas, para algo hacía deporte la mayoría de los días. Además, que el ascensor no le inspiraba confianza, temía que se estropeara en mitad de la subida y se tuviera que quedar encerrada fastidiando el momento sorpresa. Todo tonterías, pero mientras subía las escaleras con el corazón asomando por la garganta, las sintió muy reales.
    
    La puerta se alzaba como una muralla, solo era madera y partes metálicas en el interior. Sin embargo ella la veía como el último paso, el gran obstáculo antes de… de… ¿Qué? Tocó el timbre.
    
    Los pasos se escucharon al otro lado, no iban con prisa, eran calmados y el ritmo era conocido, Mari se acercaba. En los pocos segundos a Carmen le dio tiempo a pensar en lo curioso que podía ser el cerebro humano, llegando a conocer a una persona solamente por el sonido de sus ...
    ... pasos o su ritmo al caminar. No sabía ni que pensar, cualquier cosa era buena, pero las llaves sonaron detrás de la cerradura y su cerebro se puso en blanco.
    
    “Finge. Que no te vea nerviosa” el labio le tembló, pero sacó su mejor sonrisa. Su gesto denotaba cierta arrogancia, tenía que sentir que ella no tenía la culpa, porque ambas eran culpables, sí… ese tenía que ser el plan. La puerta por fin se abrió.
    
    —¡¿Carmen?!
    
    Por un momento ambas mujeres se quedaron petrificadas la una frente a la otra. La boca de la madre de Sergio estaba abierta dibujando un círculo de perplejidad absoluta. Carmen, pretendía mantener la facha de felicidad que trataba de mostrar, aunque le era complicado, no sabía muy bien que decir. Los segundos pasaban, la sorpresa inicial se diluyó, pero ninguna de las dos dijo nada. Carmen tuvo que dar el paso.
    
    —No he venido hasta aquí, para quedarme en el felpudo. —su sonrisa le advirtió a Mari que estaba bromeando y la dejó pasar. Aunque esta última seguía sin creerse que su hermana estuviera allí.
    
    —¿Qué haces aquí? ¿Cómo no me has avisado?
    
    Mari estaba totalmente colapsada por la sorpresa, el objetivo de su hermana se había cumplido, estaba descolocada. Caminaron por el pasillo hasta la cocina, mientras de su habitación salía Laura que corrió hasta donde su tía a abrazarla.
    
    —¡Esta niña ya se ha hecho una mujercita! Y… ¡Menuda mujer! —le sacó los colores a la joven que se ruborizaba avergonzada— Tienes una hija preciosa.
    
    —Tía… —únicamente ...
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