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El nuevo curso (V)
Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
Como cada mañana desde que se iniciasen las clases, el despertador sacó a Enrique del mundo de sueños en el que había habitado toda la noche. Desperezándose se giró para apagarle de un manotazo, satisfecho de no usar el móvil (la cuenta de pantallas rotas ya podría haberle condenado a la miseria de haber tenido el poco juicio de usarle de despertador), y se dio la media vuelta en la cama, dispuesto a aprovechar otros diez minutos entre las sábanas calientes. En cuanto completó el giro se encontró cara a cara con Damián, todavía dormido. Con cierta sorpresa por no haberlo recordado antes sonrió embobado. Dormido le parecía todavía más guapo. Sus largas pestañas de color cobrizo temblaban ligeramente, proyectando sombras sobre los altos pómulos del chico. Sus labios de coral estaban relajados, húmedos y entreabiertos y su revuelta melena rojiza se extendía en todas direcciones, con sus ondas naturales convertidas en un nido enmarañado. Dormía con una mano debajo del mentón y la otra extendida hacia el lado en el que había dormido Enrique. Las mantas seguían subidas hasta la barbilla y ocultaban el fantástico cuerpo que tenía. Ni siquiera parecía haberse enterado de que había saltado la alarma de tan profundo como era su sueño. Con una sonrisa boba en la cara le dio un beso en la mejilla, tan delicado como el aleteo de una mariposa. Cuando había dormido en su cama le había despertado al levantarse, pero ahora conocía de sobra el colchón y evitó hacer ruido. Siempre en ...
... completo silencio recabó unas cuantas ropas del armario: jersey grueso, camisa y unos desteñidos vaqueros azules; que dejó sobre el lavabo. Saltando de un pie a otro debido al frío se lanzó a la ducha donde procuró no entretenerse demasiado. El agua caliente arrojó un agradable chorro sobre su piel y consiguió despejarle los restos de sueño. Se secó con la toalla y dejó la de Damián preparada en el lavabo. Con cierta premura se vistió antes de que su cuerpo perdiese el calor de la ducha y se peinó el pelo con un peine húmedo. Al dirigirse a la cocina se percató de que la mochila de Damián estaba encima de la minúscula mesa donde solía comer. Sobre la encimera colocó una bandeja con patas que empleaba cuando comía en la cama y preparó dos tazas. Puso la cafetera al fuego y en una de las tazas añadió azúcar en cantidad y leche. Tan solo tenía magdalenas con pepitas de chocolate para el desayuno, nada semejante a los donuts que le había comprado a Damián el otro día. Rezando porque fuese suficiente apartó la cafetera del fuego en cuanto empezó a silbar y echó una generosa medida de café en cada taza. Por si acaso cargó también la botella de leche y el azúcar en la bandeja y echándose al hombro la mochila de su novio volvió al cuarto. El despertador había vuelto a saltar, pero Damián se había limitado a girarse hacia el lado contrario y seguir durmiendo. Aquello divirtió enormemente a Enrique que dejó la bandeja sobre la mesilla de noche, en precario equilibrio. Depositó la ...