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El nuevo curso (V)
Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... por el tiempo que dedicaba al gimnasio. En cuanto llegaron a la calle Damián sujetó la mano de Enrique con suavidad, dejándole espacio suficiente como para retirarla si se sentía incómodo. Para su sorpresa el joven se la estrechó con fuerza mientras sus mejillas se encendían como la grana. Damián sonrió con ligereza e incluso sus pasos se hicieron más elásticos. El trayecto nunca había sido demasiado largo, pero esta vez a los dos se les hizo sumamente corto. Hubieran deseado tener que recorrer mucha más distancia, solo para poder pasar más tiempo juntos. En cuanto llegaron a la universidad se encaminaron al banco donde Damián se había citado con Carlo. Antes de ver a su amigo, Enrique divisó una larguísima melena dorada y una silueta femenina envuelta en un largo chaquetón de color vino. Incluso a esa distancia podía apreciar el cuerpo proporcionado y la pose relajada. Sentado en el banco, con la actitud de quien se sabe dueño de la situación, estaba Carlo. Sostenía las manos de la chica y sonreía con franqueza. En cuanto los vio, su mirada recayó sobre sus manos entrelazadas. Poniéndose en pie de un salto aplaudió con fuerza, escandaloso como siempre. –Era tempo1! Congratulazioni2 parejita ¡Por fin te has decidido, Enrique! Pensé que tendría canas antes de que por fin confesaras lo que sentías. Completamente rojo Enrique echó una mirada furtiva alrededor. Algunos compañeros habían girado la cabeza para mirarlos, pero ya proseguían su camino, indiferentes. La ...
... muchacha rubia dio un fuerte codazo a Carlo que no pareció acusar demasiado el golpe, aunque ante su mirada de hielo dejó de gritar y se limitó a sonreír abultando sus grandes músculos al dejar las manos en las caderas. Incapaz de contenerse se abalanzó sobre Enrique y le sepultó en un abrazo de oso mientras palmeaba la espalda de Damián con su mano libre. Con los ojos en blanco, la muchacha se adelantó y apartó al italiano de los chicos, que por fin pudieron respirar de nuevo. –Soy Thalía, nos conocimos el día de la fiesta. –Yo soy Enrique, el amigo de Carlo. La chica se adelantó para darle dos besos y hasta su nariz llegó el inconfundible aroma de las lilas y las frambuesas, dulce y embriagador. Por el modo en que su amigo la contemplaba, estaba claro que estaba loco por ella y, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, no sintió ningún atisbo de celos. Estaba feliz por Carlo y le deseaba lo mejor. Con cierta sorpresa se fijó en que la chica también tenía los ojos azules, aunque a diferencia de los suyos, semejantes en color al cielo de verano, los de la joven eran mucho más claros, de un color parecido al azul de un lago helado. Tras saludar a Damián con familiaridad se despidió de los chicos, dando un último beso al italiano que la estrechó entre sus brazos. –Enhorabuena a ti también. No me habías dicho que ibas en serio –comentó Enrique caminando al lado de Carlo en dirección al aula. –Es la mujer más fascinante que he conocido nunca –proclamó con fervor–. ...