1. El nuevo curso (V)


    Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... no ayudaban a mitigar la impresión de gordura. Sus vaqueros debían haberle quedado holgados, pero le ceñían unas caderas anchas y un gran trasero. Pese a todo, sus cálidos ojos azules tras los gruesos cristales de sus gafas, eran los mismos de siempre: cándidos, inocentes y dulces.
    
    –No entiendo, ¿de cuándo es esto? –preguntó con extrañeza señalando la fotografía.
    
    –Primer año de bachillerato, en las vacaciones de Navidad. Es la única foto mía que tengo de esos años. Como ves… estaba gordo, y era horrible, todo granos, gafas y kilos. Me llamaban foca, bola de grasa, mantecas, tonel y la vaca. Decían que además de gorda era maricona. –Había bajado tanto la voz que Damián tuvo que inclinarse más para poder oírle–. Carlo fue el que me ayudó a bajar de peso, ponerme en forma y eso. Los granos se fueron con crema y medicación antiacné y ahora llevo lentillas siempre que puedo, pero sé que no es suficiente.
    
    –¿Qué dices?
    
    –Me da miedo volver a ser ese chico de la foto. Me da miedo engordar y perder lo que tengo ahora. Ya sé que no es mucho, y que mi único amigo es Carlo, pero ahora… te tengo a ti. He tenido suerte y te has fijado en mí, nadie se ríe y nadie me llama nada, aunque te de la mano o salga contigo. Sé que capullos hay en todas partes, y Carlo me dice que estoy bien y que no había nada malo en mi antes, que era solo mi físico que me acomplejaba, pero no puedo evitarlo. –Dos gruesas lágrimas rodaron mejillas abajo, deslizándose hasta caer sobre las manos, ...
    ... apretadas en sendos puños–. Me aterra volver a lo de antes, y cuando Carlo me dijo que tenía que volver al gimnasio pensé que lo decía porque había engordado, y me entró el pánico.
    
    –¿Por eso no querías ir cuando estuviese yo? –preguntó incrédulo.
    
    –Por eso y… porque quería pedirle que me pesase. Desde que me obsesioné con mi peso me quitó la báscula, no me deja tener una en casa porque podía llegar a pesarme siete u ocho veces al día. Dice que eso es malo para mi salud mental, que me angustio –continuó, vulnerable e inseguro–. Quería ver si había engordado, pero no quería que lo dijese en voz alta y te enterases de ser así. Me hubiera muerto de vergüenza. Estoy seguro de que no querrías salir con un chico como el que era, como el que sale en la foto.
    
    Enrique enmudeció, todavía dejando caer una lágrima tras otra a un ritmo lento pero continuo y sin atreverse a levantar la vista. Conocía a Damián desde hacía tan poco que lo que acababa de decir le parecía un tremendo error, pero era tarde para dar marcha atrás. Si se iba, si le rechazaba, le rompería el corazón en mil pedazos, pero al menos sabría que su relación estaba condenada al fracaso desde el principio. Mejor enterarse ahora que después de meses, con planes e ilusiones de futuro. Oh, pero el pensamiento dolía tanto.
    
    Ni siquiera era consciente de que temblaba, todo su cuerpo se estremecía como una hoja agitada por el viento. Su novio se levantó del sofá en silencio y sintió que su corazón iba a estallar en afilados ...
«12...101112...24»