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Secuelas de una pandemia (VII): Traspasando fronteras
Fecha: 09/10/2023, Categorías: Gays Autor: LetraEros, Fuente: CuentoRelatos
... lentamente metió un dedo, luego otro, y cuando pudo sentir que el esfínter comenzaba a relajarse, hizo el primer intento. Lo hizo lentamente pero con firmeza, sin detenerse. Diego respiraba hondo buscando relajarse y de pronto, después un leve empujón, la pija ya estaba adentro. Un grito inevitable salió de su pecho pero lo reprimió con la boca cerrada y los puños apretados. Pato no se movía, dejaba que todo se acomodara y cuando percibió que el cuerpo de Diego volvía a recuperar la calma, empezó a bombear ese culo apretado que le abrazaba la pija en toda su extensión. Al cabo de unos minutos, ambos jadeaban; no podían dejar de besarse mientras la verga de Pato penetraba cada vez más profundo el orto de Diego, que se abría lentamente al placer. –¿Te doy leche? –No, descansá así acabamos juntos. ¿Puedo yo? Pato salió del culo baboso que había estado bombeando y se puso en cuatro. Enseguida Diego comenzó a comerle el ojete con dedicación, arrancando gemidos casi femeninos en su compañero. La barba acariciaba los huevos de Pato, que esbozaba temblores intermitentes mezclados con risas espontáneas, producto de las cosquillas. Luego vinieron los dedos. Claramente Pato tenía facilidad para dilatar y en segundos, tenía tres dedos adentro. Ahora era el turno de la pija de Diego. Fue un poco brusco; dolió, pero esa sensación desconocida le ganó a la molestia y unos minutos después la verga arremetía contra la carne caliente de ese culo que había dejado de ser virgen ...
... por completo. Diego sudaba sin parar, la frente cubierta de gotas que caían sobre la espalda de Pato. Tanta hormona estimulada, tanto sudor y fluidos comenzaban a llenar el cuarto de un aroma salvaje, desagradable para quien viniera del exterior pero sumamente excitante para los dos machos que no paraban de coger en ese encuentro empalagoso de sexo y calentura. Con una fuerza casi animal, Diego giró a Pato para ponerlo de espaldas y seguir cogiéndolo frente a frente, para mirarlo a los ojos, para disfrutar las expresiones de placer y besarse largamente. De pronto Diego se tensó, abrió los ojos enormes, contuvo la respiración y con un gruñido profundo descargó su leche, su segunda acabada, en el orto de Pato. Pero el orgasmo era tan intenso que no podía dejar de penetrarlo, y a cada embestida, Pato gemía con ese tono agudo, decididamente femenino. –Ahora vos –dijo diego en un susurro– y saliendo de su amigo se sentó sobre la verga mojada de Pato para cabalgarlo furiosamente hasta sentir que el culo se le inundaba de leche caliente. Agotados como después de una batalla cuerpo a cuerpo, se acostaron lado a lado, sudorosos, apestando a semen, a chivo, a sexo. *** Lo que siguió es una historia cotidiana que sigue hasta hoy. Que deberá pasar por el filtro de salir al exterior, de manifestarse frente a la sociedad, a los amigos, a la familia. Una amistad llena de puntos en común, de complicidad, de aceptación mutua ante los intereses del otro dentro del infierno ...