1. Con mi compañero de clase en mi casa (parte 2)


    Fecha: 10/10/2023, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos

    ... adelante. Entró y salió muchas veces, me enloquecía de placer hasta que volvió a quedarse quieto con toda su pija dentro de mí, y me gustó más. Hice presión hacia atrás y volvió a tocarme el punto G, así que me moví hacia los lados y a él le gustó también. Empezó a bombearme a fondo mientras yo acompasaba mis movimientos a su ritmo. Paró un minuto, me hizo girar la cabeza y nos besamos de nuevo, mientras yo lo tomaba de sus nalgas para que no se alejara y su pija quedase dentro de mí. Retomó el vaivén otros cinco minutos hasta que empezó a gemir, a resoplar y gritando acabó dentro de mí varios chorros de semen caliente.
    
    -Quedate adentro, por favor, le pedí.
    
    Notaba como me chorreaba leche por las piernas, porque habíamos cerrado el grifo de la ducha. Se recostó sobre mi espalda sin salirse, me seguí moviendo, dilatando y contrayendo, nos besamos varias veces, muy profundo, pero no tan frenéticamente, sino con más suavidad y sin dejar de acariciarnos mutuamente, hasta que se le bajó algo la erección y se fue retirando lentamente, muy a mi pesar.
    
    Terminamos de ducharnos, nos limpiamos bien los genitales y el culo, mientras nos besábamos a fondo a cada momento y nos calentábamos de nuevo. Fuimos a acostarnos en la cama de mis viejos, desnudos y él puso los toallones húmedos sobre las sábanas.
    
    Yo deliraba de placer con sus besos y le recordé que era una novia muy atrevida por la cogida que me había dado.
    
    -Soy tu novia todo el fin de semana, no tengas dudas, ...
    ... puto.
    
    -Soy tu puto y vos sos mi novia.
    
    -¿Querés probarme?
    
    -Sí, dale.
    
    Se dio la vuelta acostándose con la cabeza a los pies de la cama y me la empezó a chupar de una manera increíble, mientras metía sus dedos en mi culito recién desvirgado. Gemía de placer, así que me acomodé para un 69 y comencé a chupársela y a meterle los dedos yo también. Estuvimos así un buen rato, cogiéndonos por la boca y cada tanto apretando las bases de nuestras pijas para no acabar enseguida.
    
    De pronto, detuvo la faena y, con voz agitada, me propuso que el que acabase primero en la boca del otro sería pasivo esa noche.
    
    -Hay que chuparla bien a fondo, le respondí.
    
    -¡Tal cual! El que la chupa mejor, se coge al otro.
    
    -¡Dale!
    
    Y me dediqué a mamársela con fruición, lamiendo muy despacio su glande y comiéndole el tronco, por momentos. Mientras tanto, él me daba una chupada espectacular, bien hasta el fondo y acompasada. Nos empezamos a mover al mismo tiempo, yo siempre agarrando sus glúteos y chupando despacio, saboreando el manjar. Él aceleró su mamada con maestría más de diez minutos hasta que no me pude contener y acabé en su boca. No dejó de mamarla hasta que salió la última gota de semen y yo sofocaba mis berridos y gemidos de placer. Ganó la apuesta y se fue a enjuagar la boca, mientras se calmaban mis espasmos de placer.
    
    Volvió con la crema enjuague y se acostó sobre mí dándome beso de lengua increíble y prolongado, hasta que empezó a lubricarme el ano con mucho esmero y ...