1. Con mi compañero de clase en mi casa (parte 2)


    Fecha: 10/10/2023, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos

    ... paciencia. De a poco me puse boca abajo, me puso las almohadas debajo del abdomen, para dejar mi culo alzado. Me tomó de la cintura y abrió mis piernas, para ir poniéndomela de a poco, entrando y saliendo de una forma que me daba mucho gusto, gemía y él lo notaba.
    
    -¿Te gusta puto?
    
    -Ya sabés que me gusta mucho, mi amor.
    
    Me la metió hasta el fondo, quedándose quieto. Sentí un inmenso placer, y empecé a moverme yo, hasta que pudimos acompasar el ritmo. Me indicó cómo abrir y cerrar mi ano mientras él entraba y salía, y yo miraba su meneo reflejado en el espejo.
    
    -¡Qué rico que me estás dando! Fijate en el espejo, le dije.
    
    Cuando se vio, se puso como una moto y me cogió un cuarto de hora o más, hasta que le dije que quería verlo de frente. Me acosté boca arriba, llevó mis piernas sobre sus hombros y me empaló de nuevo, mucho más fácil con mi ano bien dilatado y lubricado, se inclinó sobre mí y me dio un soberano morreo mientras yo le cruzaba mis piernas sobre su cadera para empujarlo más hacia dentro de mi culo. Me miró a los ojos, nos besamos con frenesí y me volvió a mirar.
    
    -¿Seguro que no cogiste con nadie antes?
    
    -Sí, seguro. ¿Por qué me preguntás tanto?
    
    -Porque cogés muy bien, puto.
    
    -Me sale natural y vos me estás enseñando muy bien, le dije mirándolo a los ojos y besándolo con pasión.
    
    Tras un largo bombeo, se puso detrás de mí, de costado, en cucharita, levantándome una pierna sobre la suya y me siguió cogiendo, con besos y lamidas sin pausa y ...
    ... al final me penetró de nuevo boca abajo, él sobre mi espalda y yo con las piernas cerradas, forzando a mi culo a apretar bien su verga.
    
    Al voltear mi cabeza hacia el espejo del tocador volví a ver como su precioso traste con las piernas abiertas subía y se contraía para embestirme.
    
    -¡Qué hermoso culo tenés!, le dije.
    
    Con voz entrecortada me respondió:
    
    -El tuyo está muy bueno también y cómo se deja entrar.
    
    Me besó en todas las posiciones, con profundos lengüetazos mutuos, y así, tras un largo rato de acometidas, se corrió dentro de mí otra vez. Nos quedamos quietos unos minutos, ya cansados, hasta que fuimos al baño a lavarnos mutuamente la pija y los huevos en el lavatorio, mientras seguíamos besándonos.
    
    Ya se nos había parado a los dos de nuevo cuando se sentó en el bidé para enjuagarse bien el ano. Terminé de lavarme en el lavatorio, mientras él me acariciaba los glúteos y me excitaba de nuevo. Me volví y le puse mi pija a la altura de su boca, me miró con una sonrisa que me derretía y no vaciló en chupármela otra vez. Lo cogía por la boca, mientras él me apretaba las nalgas para metérsela toda adentro. Pero ya no daba más, así que lo alcé, lo besé y nos fuimos abrazados hasta la cama desnudos y al palo. Nos acostamos en cucharita sin dejar de besarnos de costado, él detrás de mí, con su pija entre mis nalgas.
    
    Cada tanto intercambiábamos posiciones y nos pusimos calientes otra vez, resoplábamos, jadeábamos como burros, nos volvimos a chupar la pìja, de ...