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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (4)
Fecha: 20/10/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... escote que hacía volar la imaginación. Aunque tampoco había mucho que imaginar, ya que cuando Mari se colocó de lado frente al espejo el prominente bulto de sus senos era más que notorio. Se ajustó los pechos mirándose fijamente, estaba espectacular. Bajo la tela el sujetador azul que le regaló su hermana estaba haciendo perfectamente su trabajo, dejándole un cuerpo tentador como ningún otro. Se dejó de admirar un momento, pensando cuando había sido la última vez que se miró por tanto tiempo en un espejo, y… que se sintió tan bella. No lo recordaba, porque quizá ese tiempo era pasado, muy pasado… cogió la chaqueta de cuero negro que tenía en una percha y se la puso. No hacía falta volver a mirarse, era una diosa bajada del olimpo. Salió con paso firme, viendo que su hijo la esperaba sentado en la cama con la televisión apagada. Este se levantó de golpe, mostrando a su madre lo bien que le sentaba aquellas ropas. Mari se lo imaginaba, por algo se lo sugirió, pero verle allí delante, vestido y preparado como todo un hombre… pensó eso mismo… “Un hombre”. —¡Vaya, mamá! ¡Estás espectacular! —Gracias, Sergio. —se paró delante de él y colocó algo mejor la camisa— Tú también estás… —se decidió a comenzar a romper la última frontera— perfecto. —¿Nos vamos? —ella asintió mientras le miraba a los ojos— Hoy nos lo vamos a pasar muy bien. —Sí. Seguro que sí. Ambos enfilaron la puerta con calma. Sergio dejó paso a su madre de forma caballeresca para ocultar una ...
... incipiente erección que comenzaba a amanecer de forma dura. La visión de la mujer había sido simplemente perfecta. Ni en sus mejores sueños se la hubiera imaginado con tal poderío, era un verdadero ángel. Quizá solo una forma superaría aquello, la desnudez. Entraron en el ascensor y Sergio ya no podía contenerse más, sabía que algo iba a pasar, si tenía alguna pequeña duda, la última mirada de su madre se la había arrebatado. Entró detrás de la mujer que quedó mirándose en el espejo del interior. El joven aprovechó el momento, retiró los brazos de su cuerpo y después de pulsar el botón de la planta baja, rodeó a su madre lentamente. Mari levantó ligeramente los brazos, sabía que destino tenía su hijo. Los dedos del joven se entrelazaron en el vientre de la mujer, agarrando una de sus manos y anudando sus dedos. Ella se echó un paso hacia atrás, chocando contra el cuerpo del muchacho y buscando una última prueba de que todo aquello era real. La encontró. Entre sus nalgas algo se posó, lo que podría ser una porra policial estaba ahora incrustada atravesándola el trasero. “Sí que es grande…” moría por dentro al pensar que por primera vez, aquel terrible coloso la estaba tocando mientras sentía el resto del cuerpo de su hijo. —Tenía muchas ganas de venir —soltó Mari rodeada por los brazos del joven y notando su pene. —Y yo. Te lo mereces todo, te dije que trataría de hacerte feliz. Espero conseguirlo. El ascensor comenzó a bajar, pocos pisos les separaban de ...