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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (4)
Fecha: 20/10/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... recepción y un tiempo casi ridículo, eran unos pocos segundos, pero para ellos la bajada debía ser eterna. Sergio apretó aún más la unión de sus cuerpos, haciendo fuerza contra el delgado vientre de su madre que lo recibió con gusto. Mari miraba en el espejo como su hijo había agachado la cabeza y sí… le estaba observando el cuerpo con ojos de hombre. —Tú sola presencia… La mujer apretó la mano de su hijo sabiendo a qué parte de su cuerpo estaba mirando, juntó ambas manos, las subió ligeramente y apretó todavía más. Sus extremidades unidas debajo de sus senos hicieron que estos se contrajeran. El gran volumen fue reunido, pegándose la una con la otra y alzando ambas tetas más de lo normal. Por el pequeño escote surgió un canalillo mucho más grande que Sergio no se perdió, un regalo de su madre con total descaro. El muchacho fijó la vista en la zona mientras el ascensor avisaba que estaban en el primer piso. Los pechos de Mari eran simplemente la perfección, incluso mejor que los de Carmen “¡no me lo puedo creer!”. Quizá era por el simple hecho de estar realmente exaltado, pero en ese momento no había nada mejor que su madre. Su pene saltó con ganas y sin vergüenza, chocando en l trasero de su madre con fuerza sin que esta se sorprendiera al notarlo. Comenzó a agachar la cabeza, viendo el cuello desnudo de su madre que portaba una leve fragancia de colonia que le hacía perder la cordura. —Me hace muy feliz —acabó por decir Mari sintiendo como el cuerpo de su ...
... hijo se inclinaba sobre ella. No cesó en su movimiento, estaba tan cerca que el aliento caliente y acelerado del joven golpeó la piel de su madre haciendo que todo el vello se quedara de punta. Los labios se cerraron y dispusieron el gesto que más querían. Con calma, como si dispondría de tiempo infinito, Sergio bajó su boca hasta hacer contacto en la zona donde el trapecio y el cuello se unían, en el límite de la perdición. Con un único movimiento le dejó un beso lento y profundo, marcando el lugar con una leve humedad caliente surgida en el interior de su boca. En el silencio del ascensor el sonido del beso llegó a los oídos de Mari, que notó de inmediato un arrebato de pasión dentro de su sexo como nunca antes. Los fluidos se habían comenzado a mover y su vagina clamaba por un placer que necesitaba como el respirar. Se miró en el espejo, la imagen de su hijo besándola en el cuello mientras sus pechos se elevaban y este la agarraba como si no quisiera soltarla, creo lo inevitable. Justo en el momento que el ascensor se abría cerca de la recepción, Mari gimió. Se separaron al instante, con la puerta abierta tras de ellos, los brazos de Sergio soltaron a su madre que vio la cara enrojecérsele por la lujuria que debía soltar. Ni siquiera quería mirar a su hijo, si no a la joven y amable Raquel que estaba en recepción, aparentando una normalidad que ya no existía. Con una sonrisa saludaron a la recepcionista. Una madre y su hijo pasando un agradable viaje, nada ...