1. Entregué mi virginidad a mi primo (Parte 1 de 2)


    Fecha: 31/10/2023, Categorías: Incesto Autor: Renee, Fuente: CuentoRelatos

    Aunque vivía con mi mamá en una casa cercana, pasaba todas las tardes en casa de la abuela con mis 2 primos, prácticamente crecimos juntos. Tengo una prima menor (le vamos a llamar Daniela) que en ese momento tenía 18, mi primo, 21 (le vamos a llamar Johann) yo tenía 19.
    
    Veía como ese niño que antes me molestaba, a ratos se me quedaba viendo y a veces me trataba diferente.
    
    En mi adolescencia me crecieron unos pechos firmes y me salieron caderas, me junté con mis amigas que les pasó lo mismo y rápidamente nos convertimos en “las bonitas de la escuela”.
    
    El cabello planchado, delineador ocasional o un centímetro menos de falda era suficiente para salirme con la mía en casi cualquier ocasión, excepto con mi primo, que no sabía cuándo es que él iba a estar de humor.
    
    Desde siempre había tenido un crush con él, era el favorito de la familia y todos adaptaban sus planes para recibirlo como si fuera un santo, desde pequeña me enseñaron a siempre acomodar mis humores para cuadrar con los suyos.
    
    A veces se me quedaba viendo y no lo escondía, solo lo disfrazaba sutilmente con una pregunta o una broma, pero sabía que estaba viéndome la cintura, las piernas o las boobs.
    
    Me ponía bonita para ver como reaccionaba. A veces era el niño más dulce y atento conmigo y a veces era desentendido; 2 o 3 centímetros menos de falda o unas pestañas coquetas no impedían que se burlara de mí como si fuera la niña más “x” y eso me enfurecía.
    
    Así que quería llamar su atención ...
    ... acercándome más a él o invitándolo a jugar videojuegos a la sala de tele que estaba arriba, porque cuando estábamos solos volvía a ser ese niño cariñoso.
    
    En ocasiones aceptaba gustoso, pero otras veces lo hacía con medias ganas y otras solo me ignoraba, cuándo eso pasaba, me escondía en el cuarto decepcionada, bajándome la falda o amarrándome el cabello que había planchado en la mañana para él, sintiéndome ridícula por pensar que, por estar arreglada, esta vez haría que se comportara diferente.
    
    Hubo una vez que decidí que IBA A FUNCIONAR. Me puse la falda coqueta que llegaba arriba de mis rodillas con la que se me veían unas piernas fuertes y largas, un top negro que resaltaba mi piel blanca y que dejaba mis brazos al descubierto y el cabello chino recogido, para que se viera mi largo cuello.
    
    No podía ser muy obvia, porque pasábamos las tardes en la casa de la abuela y en ocasiones podía llegar a ser muy receptiva. Ese día afortunadamente mi abuela no estaba en casa, pero sí estaba mi prima allí.
    
    Sentía como Daniela competía conmigo por la atención de mi primo y también se ponía bonita y se portaba coqueta con él, se reía de sus chistes y acercaba sus brazos o piernas para que Johann los tocara o descansara sobre ellos.
    
    Los vi en el sillón de la sala principal, tranquilos en sus celulares.
    
    Daniela de su lado izquierdo, yo me senté junto a él del lado derecho y dije:
    
    - Tengo ganas de subir a ver películas. – Dije mientras subía mi pierna la pierna de mi primo, ...
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