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Entregué mi virginidad a mi primo (Parte 1 de 2)
Fecha: 31/10/2023, Categorías: Incesto Autor: Renee, Fuente: CuentoRelatos
... celular, pero él me cargó en la posición con la que estábamos con mucha facilidad y eso me excitó, me agarró de la cintura y me tiró al sillón diciéndome que le diera el celular, en tono juguetón. No se lo di y lo escondí en mi bra, le dije que si lo quería lo buscara. Estábamos prácticamente en misionero, me vio a los ojos con duda, volteó a ver mis boobs y regresó la mirada, esta vez con lujuria. Eso me humedeció muchísimo y le sostuve la mirada. Metió sus manos entre mis boobs con cuidado para sacar el celular, al principio lo dejé y me recorrieron escalofríos por todo el cuerpo cuando sus manos apretaban mis tetas, él me miraba a los ojos y yo le sonreía; después le quité las manos y lo aventé de lado, para subir corriendo al cuarto de tele de arriba. Él me gritó: “¡Hey, espera!” pero yo subí corriendo y cerré la puerta sin seguro, escuché como él subió con calma. Metí el celular debajo de la sala y yo me acosté en el sillón, me quité los tenis y me tapé toda con un edredón. Él se quitó los zapatos, se metió conmigo cuidadosamente debajo del edredón y con cuidado metió sus manos debajo de mi top y de mi bra. Sentí delicioso y estaba súper excitada de la sensación de sus manos en mis pezones. Yo lo miré a los ojos y el clavó su mirada en la mía. Le sonreí con ojos bien abiertos, el sonrío y me preguntó: “¿Y mi cel?” Yo solo le contesté “No lo sé.” Y me reí tiernamente, miré sus labios y cerré los ojos lentamente insinuando un beso. Nos besamos, sentía ...
... sus manos en mis tetas y en mi cintura. Fue el beso más delicioso que haya tenido, cada vez estaba más excitada y solo pensaba en que lo quería a él dentro de mí, aunque yo fuera todavía virgen. Sentía como exploraba con curiosidad mi cintura, mi cadera, mis piernas. Sentía que no se atrevía a tocarme, así que lo miré y guie su mano hacia mi entrepierna, justo como Daniela lo había hecho hace rato. - ¡Estás empapada! – dijo. - ¿En serio? Perdón. – repliqué con pena. - No, eso es algo bueno. - ¿Por qué lo dices? - Por que indica que te gusto. - Tu no me gustas. – repliqué refunfuñona. - ¡Claro que sí! - Dijo Johann mientras metía su mano entre mi falda para recorrerla por mis bragas. - ¡Ah, ah! – escuchaba como unos ligeros gemidos escapaban de mi boca. - Tenemos un problema. – dijó- - ¿Cuál? – pregunté. Y en ese momento, tomo mi mano y la guio hacia su miembro. Sentí un pene gigante y duro. Estaba excitadísima y asustada, y eso me excitaba más. No tenía idea de como es que eso iba a caber dentro de mí, pero definitivamente lo quería adentro. Nos acomodamos sentados, el me tenía con las piernas abiertas de par en par y el calzón empapado de un lado, usaba sus dedos con delicadeza para explorar con curiosidad mis labios, yo sentía delicioso y no quería que parara. Nunca me había sentido tan mojada y excitada en mi vida. Yo estaba tocando su gigante miembro, estaba caliente y palpitaba. Intentaba masturbarlo, pero creo que no le gustaba por ...