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La curvy deseada (1)
Fecha: 04/11/2023, Categorías: Confesiones Autor: J C Meliani, Fuente: CuentoRelatos
... que le permitiera mostrar sus piernas, fuertes, pero elegantes, y al mismo tiempo marcar la cintura y las caderas. Una camisa, ligeramente desabrochada que le daba opción a exhibir parte de su generoso busto. Buscó un conjunto de sujetador y tanga, negro jalonado con puntillas, que dejaban su generosa anatomía bien visible en el caso de quitarse la falda y la camisa. A las 12 menos dos minutos Rosalía llegó a la estación del metro y allí le estaba esperando Carlos que lucía un conjunto sport. Se saludaron con un discreto beso en la mejilla y se encaminaron hacia las terrazas de la zona nueva del puerto. Allí disfrutaron de un buen aperitivo, clima un primaveral y hablaron de lo divino i lo humano. Carlos estaba muy pendiente de ella, y le sugirió dar un paseo antes de comer. Lo hicieron tranquilamente por la zona del embarcadero y llegados a la Plaza del Mar, Carlos le propuso almorzar juntos con una visión panorámica de la ciudad a sus pies y subieron a la Torre Sant Sebastià, convertida en restaurante de lujo, desde el que se divisa toda Barcelona desde un ángulo insólito. Almorzaron pausadamente, con parsimonia, dialogo distendido hablado de todo y de nada muy especial. Rosalía, en su interior esperaba que desenlace propondría Carlos para el resto de la tarde, si es que había pensado previamente alguno. Fue al tocador para retocar su maquillaje, y a su regreso a la mesa encontró dos copas de cava "para brindar por recibir juntos a la primavera y para que ...
... prolonguemos estos momentos de solaz tan maravillosos" soltó Carlos. Rosalía ya tenía la respuesta. Pero lo que faltaba por despejar era el dónde y el qué, aunque esto último no era demasiado difícil de adivinar, a tenor de las atenciones que le dispensaba su admirador. Carlos sondeo a su amiga. "que te parecería que concluyésemos este memorable día escuchando buena música oteando el skyline de Barcelona al atardecer?" -Me parece una excelente idea. ¿Conoces algún lugar especial? -inquirió ella. -"Si, el salón de mi casa, vamos, si no te importa descubrir los secretos de mi guarida" puntualizó Carlos. Estaba claro, el propósito. Ahora le tocaba a ella aceptar el envite que, como bien había intuido al vestirse por la mañana, concluiría en la cama. Carlos solicitó un taxi y dio una dirección al conductor. Mientras, acercaba sus manos a la de su amiga, a modo de insinuante caricia. Rosalía, dudó un momento en ser más explícita, contó mentalmente hasta tres, y puso la mano de Carlos sobre su pierna, a modo de invitación por si el caballero quería empezar el juego en el vehículo de una forma sutil. Carlos captó la propuesta, y con elegancia deslizó su mano pierna arriba, como si quisiera conocer los límites que le pondría Rosalía, si es que había alguno. Ella no opuso resistencia y la mano del caballero fue progresando en busca de la parte superior del muslo de la chica, acercándose a la ingle. Ella esbozó una sonrisa. El taxi se dirigía a la zona alta de Barcelona, y ...