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¿Existe la maldición generacional? (abuela - nieto)
Fecha: 07/11/2023, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... uretra y se detuvo, parándose de repente se retiró del baño, yo, no entendía nada. No sé cuánto tiempo paso; “november rain” comenzó a sonar en las bocinas del equipo de música llenando todo el departamento. A apareció nuevamente, desfilando cual modelo y totalmente desnuda, sus pechos turgentes y duros (naturales), cintura definida, sus infaltables “ravioles” en el abdomen y una pelvis total y cuidadosamente depilada, su melena con unos bucles que caían sobre sus hombros y unos ojos negros penetrantes, volvió a su tarea en el borde de la bañera, pasando su lengua por mi miembro, perdiéndola en su cavidad bucal para hacerla aparecer centímetro a centímetro, todo esto lo hacía mirándome a los ojos fijamente, repitiendo secuencialmente todo el proceso hasta que, creo, debió darse cuenta que estaba por eyacular, dejando de lado la faena. Se paró, ingreso al receptáculo de la bañera cerrando los grifos del agua. Nos sentamos ambos en cada una de las puntas, roció unas sales aromáticas, con un jugueteo de sus piernas comenzó a disolverlas, lo que me dio tiempo de ver sus labios vaginales rosados y tersos, antes que se haga una leve espuma por la superficie del agua. Sus piernas se ubicaron entre las mías; los delicados pies parecían manos cuando tomo mi pene para masajearlos, subiendo y bajando creando una sensación indescriptible que recorría todo mi cuerpo erizando cada centímetro de la piel. Elevo sus piernas pasándolas por encima de las mías adoptando la ...
... posición inversa en la que estábamos, para darle mis “masajes de pies”. No tenía idea, pero copie los movimientos de mi Lela. Acercando la planta acaricie sus labios en toda su extensión, deteniéndome unos instantes en su clítoris, para luego volver al recorrido, así varias veces, hasta que comenzó a abrir más las piernas y su boca, poniendo los ojos en blanco lanzo un gemido casi interminable. Se levantó y me ayudo para hacer lo propio, tomo una toalla secándome a mi primero. Ya secos emprendimos a un viaje sin retorno, con destino su cama. Nos acostamos sobre las sábanas impecables extendidas sin una sola arruga, tela de seda color azul que hacia el contraste perfecto con el blanco de su cuerpo. Acariciándome dijo a mi oído con voz sensual y caliente entre suspiros. - Aquí estamos, ahora soy completamente tuya, tenés la libertad de hacer conmigo y con mi cuerpo todo lo que esa mente pueda llegar a imaginar. - Mi imaginación vuela, sé que me conoces bien, pero no te das una idea lo que mi cerebro puede llegar a pensar. - ¿Debo repetir? Tenés la libertad. Comencé por hablarle muy sucio de las cosas que tenía pensado mientras la acariciaba suavemente recorriendo con las yemas de mis dedos, cada vez que rozaba su vagina notaba la humedad de ella, su cuerpo se estremecía cada vez que tocaba sus ya inflamados labios vaginales de ese cuerpo yaciente boca arriba con unas piernas inquietas que se movían al roce de mis dedos totalmente separadas una de la otra. ...