1. Mi sobrino el carnicero


    Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... rápido y más fuerte, al igual que yo. Se me estremeció el cuerpo por completo y solté un gemido orgásmico asegurándome de que Damián lo escuche. No sé si lo habrá hecho a propósito, pero al escuchar su respiración agitada, noté que él también había eyaculado. Se volvieron a escuchar los pasos alejándose por el pasillo y Damián cerró la puerta de su habitación. Mi sobrino había mordido mi anzuelo.
    
    A la mañana siguiente procuré no dar señal alguna del episodio prohibido de la noche anterior. Me desperté de muy buen humor porque había logrado comprobar que era capaz de atraer la curiosidad sexual de mi sobrino. Esa misma noche iba a poner “toda la carne al asador” e intentar recibir ese hermoso regalo que Susana había conseguido injustamente la noche anterior.
    
    - Buen día Dami ¿Cómo descasaste querido? - lo saludé cuando se sentó en la mesa de la cocina mientras yo preparaba el desayuno.
    
    - Bi… bien tía - contestó algo nervioso.
    
    - Me alegro mi vida. Yo también descansé como una reina. Dami, si tenes ropa para lavar ¿La llevas al cesto de la ropa sucia? - le pedí amablemente ya sabiendo la respuesta.
    
    - Obvio, tía. Ya la llevo.
    
    Damián se levantó, camino hacia su cuarto y unos segundos después pasó caminando con una pila de ropa sucia hacia el cuarto de lavado. Mi segundo anzuelo ya estaba esperándolo en el punto más alto y visible del cesto de ropa sucia. Intencionalmente, había dejado la misma tanga que llevaba puesta mientras él me miraba desde la puerta ...
    ... haciendo sus travesuras la noche anterior. Al verlo pasar, lo seguí sigilosamente y me quedé espiándolo detrás de la puerta esperando su reacción.
    
    Damián entró y antes de dejar su ropa en el cesto clavó su mirada en la fina tanga celeste. La prenda estaba realmente empapada y despedía el intenso aroma de la intimidad femenina. El joven se acercó aún confiado de que yo seguía en la cocina y tomó la tanga. Automáticamente la llevó sobre su rostro y aspiró con todas sus fuerzas mientras se llevaba su mano izquierda al bulto creciente de su pantalón. Mi segundo anzuelo había funcionado perfectamente y me moría de ganas de entrar en el cuarto y ayudarlo en sus manualidades, pero decidí contenerme para dar el paso final esa misma noche.
    
    Regresé a la cocina y dos minutos más tarde Damián volvió a sentarse en la mesa algo incómodo. Seguramente queriendo ocultar esos 17 cm de carne endurecida que luchaban bajo su pantalón.
    
    - Querido ¿Para cuándo salgas te puedo encargar un poco de carne y chorizos? Voy a prender la parrilla – le encargue con firmes intenciones de no mirarlo y hacerme la desentendida de la situación.
    
    - Claro tía! Te traigo. Que rico, un asado! – dijo feliz sin imaginarse cuál iba a ser el postre.
    
    - Gracias hermoso! Esta noche vas a comer la mejor carne de tu vida – le dije, esta vez esperando que su inocencia se vaya rompiendo y comprenda el doble sentido.
    
    Después de desayunar, Damián se despidió y partió rumbo al trabajo. Si había aprendido algo de mi ...
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