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Mi sobrino el carnicero
Fecha: 17/11/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... difunto marido era la habilidad de prender el fuego y hacer carne asada. En Argentina es un plato típico me considero toda una experta en prender fuego y hacer brazas. El día se me pasó muy lento por la ansiedad de mostrar sin sutilezas mi provocadora actitud. La temperatura ese día rondó los 30º y el calor me ayudó en mi plan de atraer las hormonas de Damián. La ansiedad hizo que me fuera a preparar una hora antes de la llegada de mi sobrino. Ya en mi habitación, me puse una hermosa bikini que me habían regalado hace años. Dos porciones de telas relativamente chicas, engomadas y de color azul brilloso lucían mi imperfecta pero sensual figura. Un short de jean reciclado de un viejo pantalón largo dejaba ver un cuarto de mis nalgas mantenidas bien firmes por la bikini. La parte superior del traje de baño me favorecía mucho en mi parte delantera, ya que les daba un poco más de voluptuosidad y dejaba un largo y profundo surco entre mis tetas. Luego de un par de giros frente al espejo, fui al patio a comenzar a prender el fuego para la cena. Una hora después se abrió la puerta del frente y Damián entró con una pesada bolsa repleta de carne mientras en la parrilla crepitaban las brasas calientes. Su brazo derecho se hinchaba mientras sostenía la bolsa mientras mi corazón iba a mil por segundo. Sus nervios tampoco se hicieron esperar al ver mi look veraniego con todas mis transparencias. Se detuvo un segundo para repasarme de pies a cabeza y luego reacciono. - Ho… hola ...
... tía. Ya tenés a full el fuego. Acá te traje la carne que me encargaste – dijo mientras intentaba fijar la mirada en otro lado que no sea mi cuerpo. - Gracias mi cielo – le dije mientras lo abrazaba e intentaba estrechar mis pechos en su torso de forma sutil. Tomé la bolsa, le di la espalda y dejé que me mire libremente sin que yo lo pueda descubrir. Mientras tanto, yo vaciaba la bolsa y dejaba la carne para la cena sobre la mesada junto a la parrilla. Tomé uno de los pedazos más grande y lo puse sobre los fierros calientes, procurando tirarme un poco hacia delante para que mi short deje ver un poco más de mi culo. Tomé los chorizos y me volví a girar. Pude ver como Damián desvió torpemente la mirada hacia la parrilla. Los amasé un poco en una especie de control de calidad ante la atenta mirada del joven. Lleve uno hacia mi nariz y lo olí. El chorizo que colgaba desde la otra punta se apoyaba en el surco entre mis pechos y rosaba los marcados relieves; la mirada de Damián ya estaba perdida en mis tetas sin sutileza. - Tía, te vas a ensuciar toda con los chorizos – dijo el mientras señalaba con algo de vergüenza el chorizo que colgaba sobre mis tetas. - No pasa nada mi vida. Una buena asadora siempre se tiene que ensuciar – le dije a modo de chiste para romper el hielo – Además, deja de mirarle las tetas a tu tía, chancho jaja – le reproche en tono gracioso aun masajeando y oliendo los blandos tubos de carne. - No tía, n… no te estaba mirando ahí – tartamudeó ...