-
Ricky paga la segunda cuota y se entera que soy casado (2)
Fecha: 21/11/2023, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
... dilataba el ano. Volvió a ponerse tenso y a resoplar por la calentura, así que tuve que presionarle la base de la poronga, bien fuerte esta vez, porque llegó a tener un par de espasmos y algún chorrito de leche se le escapó. Pude atraparlo con mis labios y mi lengua antes de que cayeran al piso y empecé a girar lentamente su cuerpo sin dejar de lamerlo todo, hasta llegar a sus glúteos, que mordí suavemente y lamí con fuertes lengüetazos que desplacé hacia su agujerito rosado y limpio. Le di varias veces con la lengua y se inclinó tomándose de los grifos, lo que me permitió meterle la lengua todo lo que pude mientras gemía y gruñía de gusto. Puse la cabeza enjabonada de mi pija en su puertita y fui apoyándola lentamente, muy despacio, dejando que se fuera acomodando. No es grande, será de unos 15 cms, así que fue entrando con relativa facilidad, le decía que se relajara, le abría los glúteos lo más posible y pasaba mi mano por adelante para pajearlo. Se le había puesto algo morcillona, pero fue recuperando dureza con mis sobadas y caricias de huevos, alternando unas con otras, y entrando cada vez más. Me iba deteniendo tras cada intento y cada vez entraba más, en medio de gruñidos de dolor y gemidos de placer, hasta que alcancé a meterla toda y me detuve un rato largo. Así como estábamos, lo atraje contra mi cuerpo con ambas manos y le di un morreo impresionante, instándolo a moverse. -Dale vos a tu ritmo, yo me quedo quieto. Sabía que había llegado y masajeado ...
... su punto G y él respondió en consecuencia, como si supiera. Comenzó su vaivén y nos sincronizamos en un par de minutos de meta y saca. Lo tomé de la estrecha cintura para acompañar y cada vez que mi pelvis chocaba con sus glúteos me estremecía de gusto. No duré ni cinco minutos hasta que derramé toda mi leche en su interior, quedándome quieto mientras se ablandaba mi pija agotada, que se fue retirando de esa cueva de placer. Resoplábamos los dos, yo de gusto y creo que él de bronca por haber cedido. Recuperé el aliento, me retiré del todo y lo giré. Quise besarlo, pero no me dio el gusto, así que, apoderándome de sus preciosas nalgas, le fui lamiendo los pectorales, le mordí apenas los pezones duros, lamí sus abdominales y llegué a su pija que me tragué sin miramientos y lamí las gotas de líquido seminal, chupé frenéticamente su glande y el tronco, empujando con las manos sus glúteos para que me cogiera la boca. Se le puso bien dura y cada varias embestidas pasaba a lamer sus huevos depilados, metiéndome los dos en la boca, para hacer durar su corrida. Cuando me volvió a tomar de la cabeza y a mirarme a los ojos, noté que se vendría, así que incentivé mi mamada bien a fondo hasta casi atragantarme. Me relamí con la deliciosa golosina unos cinco minutos que me parecieron la gloria hasta que se puso tenso, empujó mi cabeza para que me tragara toda su pija y gruñéndome: -¡Puto, puto, puto, chupámela toda!, y acabó varios chorros en mi boca, que no dejé escapar hasta la ...