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No hay como tener dinero
Fecha: 27/11/2023, Categorías: Gays Autor: Edu97, Fuente: CuentoRelatos
... gemido fuerte y desgarrado mientras yo pellizcaba y frotaba sus pezones con los dedos. Fue tal el orgasmo que sintió, que sus piernas se quedaron temblando y sin fuerzas por segundos. Mientras él se quedaba como un flan, aproveché para meterlo más y más. Apretaba su barriga para sentir cómo mi rabo trazaba su camino por dentro de Ethan mientras él seguía gimiendo. Finalmente no pude contenerme más y rellené su interior de corrida calentita. Nos besamos apasionadamente sobre el césped mientras mi leche iba saliendo del culo de Ethan y finalmente, cuando el goteo viscoso hubo terminado, nos levantamos para irnos a dar una ducha e ir a comer. Esa sería el último polvo de esos increíbles 4 días, ya que, poco después de acabar el postre, “Le gérant” nos avisaría de la llegada inminente del tío de Ethan. Ya era hora de volver a casa y recuperar la normalidad, pensé. Ethan se propuso llevarme a casa en su coche (un Lamborghini aventator) y durante el trayecto (esta vez mucho más rápido) se me pasó por la cabeza la gran diferencia que había en el viaje de ida y de vuelta. Todo había empezado muy frío, con nervios e inseguridad; y ahora volvía a casa lleno de vida. Mientras hablábamos, cada vez me daba más cuenta de que Ethan me hacía sentir feliz y que lo quería. Nadie me había aportado tanta seguridad en tan poco tiempo; incluso estaría dispuesto a comérsela en ese momento mientras conducía, algo impensable 4 días antes. Mis compañeros de piso andaban bastante ...
... preocupados. Se suponía que tenía que volver la misma noche que me fui, pero... 4 días después seguía sin aparecer y sin dar señales de vida. Estaban por llamar a la policía. No contestaba a mi móvil ni a los mensajes porque, claramente, estaba ocupado (bueno, ya sabéis porque). Cuando llegué, JJ estaba en la terracita mirando en dirección a la calle. Al verme bajar de ese cochazo, llamó a los demás compis que sorprendidos miraban hacia mí sin que yo me hubiese percatado. Ethan bajó del coche, se acercó a mí y me plantó un beso con lengua apasionado y con un breve magreo de manos en mis nalgas. -Hablamos por teléfono esta noche. Recupera fuerzas y, si quieres, mañana nos podemos volver a ver.- Me dijo Ethan, mirando arriba hacia mis compañeros de piso y haciéndome mirar riéndose.- Creo que nos vigilan. - Te quiero, Tobi. Ya hablamos.- Me dijo despidiéndose con un piquito y marchándose con el coche. Los 3 me miraban desde la terraza poniendo caras de incrédulos y de sorpresa; a lo que yo contesté levantando los hombros en señal de “es lo que hay señores”. Claramente, al entrar por la puerta de mi piso, tuve que dar muuuchas explicaciones. Primero explicar que me gustaban también los tíos, luego explicar quién era Ethan y por qué había estado tanto tiempo fuera incomunicado. Y, aunque al principio fui reacio a contar la historia, finalmente cedí hablándoles de lo sucedido durante la fiesta y posteriormente. Ninguno me echó en cara mi orientación ni mis acciones, sólo se ...