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La esposa del pastor
Fecha: 02/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: thelonelyroom, Fuente: CuentoRelatos
... preseminal, lentamente llego a donde estaba su vulva, ella gimió, mi cabeza del pene estaba tocando su parte más sencilla y ella respiraba agitadamente de placer. -Ay, que rico se siente. Dijo sin aliento Saque mi verga de entre sus piernas y vi que su entrepierna estaba empapada de mis jugos. También ella estará soltando tantos jugos? Pensé. Volví a introducir mi verga entre sus piernas y esta vez entro con facilidad y llego a su vulva y ella me gimió -así hazle, se siente delicioso. Seguí sus órdenes y empecé a empujar. Mis manos estaban reposadas en sus caderas, pero luego baje mis manos y toque sus nalgas, eran muy grandes y tibias, y tan suaves que podía estrujarlas con facilidad. -Que rico culo tienes. Ya no me aguanto. Mencione mientras seguía metiendo y sacando mi verga de entre sus piernas. -aah… sigue así. Me vas hacer terminar. Aunque no la estaba penetrando, se sentía muy húmeda su entrepierna, mi pene estaba rozando con su vagina y trataba de entrar sobre sus bragas con tanta fuerza que podría romperlas y penetrarla de verdad. Sus bragas estaban empapadas y no me molestaban, se sentía tan excitante estar masturbando a la esposa del pastor con mi propia verga. Nuestros jugos estaban mezclándose y empezó a sonar como un ligero aleteo húmedo. -así, así sigue… no aguanto más, quiero que me la metas. Dijo Esther gimiendo. Mi pene estaba justo sobre su vagina, lo único que me detenía era sus bragas, con cada empujón ...
... sentía que estaba más cerca de penetrarla. - Así… Así… Dijo repetidamente mientras sus piernas se tensaban. No bajaba la velocidad, estaba tan cerca y tan lejos de metérsela completa. Ella se arqueo hasta atrás, sus piernas empezaron a templar como si se fuera a desmayar, su cara miro hacia el techo y gimió con fuerza. Me sujeto la espalda para que no me saliera de su entrepierna. La había hecho terminar. -Que rico… que rico… ah… Dijo mientras disfrutaba de su orgasmo… Mientras ellas se tensó, yo seguí la misma velocidad, ella acerco su mano para tocarme los testículos. -Dios, están bien hinchadas… te duele? Apenas termino la frase, y empecé a pujar con más fuerza. Ella apretaba mis testículos y yo trataba de romperle las bragas a puros empujones. No aguante más. Ella gimió altamente, mis piernas se relajaron y eyacule entre sus piernas, empapándole sus bragas. -Puta madre… que rico se siente. Le dije. Ella me abrazo y nos quedamos así unos momentos. Mi semen caliente siendo absorbido por la tela de su ropa interior, y escurriéndose por sus piernas. Que rico se la arrime, pensé, y lentamente me separe de ella, pude ver el desastre que le hice, sus bragas negras tenían un enorme charco de semen. Ella se dio cuenta y se subió la falda rápidamente, seguido me dijo que tenía que ir al baño para comprobar que no había entrado nada… yo solo asentí con la cabeza ya que no tenía aliento. Más tarde, ella salió del baño y me entrego sus bragas ...