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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (8)
Fecha: 04/12/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... desbordases. Los gritos en su cabeza parecían detenerse por un momento, aun así, el cuerpo estaba completamente descontrolado, la mujer se tuvo que dar la vuelta, mientras corría al retrete. Las paredes la oprimían, aprisionándola cada vez más en aquel baño lejos de todos. Estaba sola, con la cabeza devastada después de hacer algo inimaginable. El frío del retrete en sus manos no la calmó, ni tan siquiera pausó un poco su respiración. Inclinó la cabeza mientras las paredes de baldosa blanca se la comían, las podía notar casi sobre su espalda y miró fijamente al agua que posaba tranquila en el retrete. Vomitó. Sergio se despertó más tarde, algo desconcertado y desorientado. Miró hacia el lado donde debería estar su madre, no estaba y tampoco se la escuchaba en el baño, quizá hubiera bajado sola a desayunar. Volvió a recordar todo lo acontecido a la noche, sobre todo por culpa de ver los trozos blancos de fluidos secos que reposaban tanto en su miembro como en su cadera. Sin duda fue una gran noche, el placer había sido tan grande que de la misma quedó rendido para el resto de la noche. Habían acumulado demasiada tensión y la liberación fue gloriosa, sin embargo algo le taladraba el cerebro. Recorrió desnudo la habitación, cogiendo alguna que otra prenda y caminó a la ducha. Comprobó cómo se imaginó que Mari ya no estaba, “habrá bajado a desayunar”. Aunque su mente le decía otra cosa, una picazón le surgía en el interior de su cerebro, sabía que algo no iba ...
... bien. Bajo los chorros calientes de la ducha, de su cuerpo no manaba la misma sensación de plenitud que con su tía. Aunque el sexo había sido igualmente satisfactorio algo fallaba, una cosa tan obvia y que habían sobrepasado de una forma tan despreocupada, eran madre e hijo. La conciencia hizo acto de presencia y la sensación de preocupación por su madre se hizo patente. Mientras se limpia los restos que Mari había dejado en él después de llegar a un placer inimaginable, Sergio meditaba “¿estará bien?”. Mari no lo estaba. Es más, estaba fatal. Su cuerpo le temblaba a cada poco pensando en lo que hizo. Por una noche de pasión, ahora tenía que pagar la factura de millones de cuestiones que debía resolver. La principal de ellas “¿cómo será ahora nuestra relación?”. Sentada en un banco, cerca del teatro donde la tarde anterior disfrutaron cogidos de la mano, ahora apenas podía mirarlo sin arrepentirse. Cierto que se lo pasó muy bien, fue feliz cada minuto que estuvo con su hijo, incluso a la noche… por mucho que le causara un mal dentro de ella, había gozado como nunca. Después de que el frío madrileño le aclarara un poco las ideas, volvió al hotel, ya iban a ser las once y media de la mañana y en media hora deberían de poner rumbo a casa. Pensar en el viaje de vuelta, tantas horas dentro en un coche sin decir nada o peor… hablando del tema, la aterraba. Sin embargo, tenía que suceder, debía afrontar la conversación con ganas, ya que era inevitable. —Lo mejor será hablarlo ...