1. La niñera: el comienzo


    Fecha: 09/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: Luis en Arcadia, Fuente: CuentoRelatos

    ... regadera, su clítoris sobresaliente me hacía más fácil mi trabajo, chupaba y lamía con intensidad, no había tiempo de ir con calma para mí, estaba a punto de explotar desde hace mucho ya, fui metiendo dos y luego tres dedos en sus labios también mientas mi lengua jugaba con su amigo rosa. Se corrió mientas lo hacía, ella de pie y yo hincado con su pierna izquierda sobre mi hombro derecho.
    
    C: Métemela Luis, quiero sentir tu pene dentro de mí. ¿Tienes condones?
    
    L: No, tienes problema así.
    
    C: Bueno, no importa, mañana me acompañas a la farmacia.
    
    L: Sí, seguro.
    
    Nos abrazamos y nos besamos, nuestros pechos se juntaron y en esa posición metí mi pene en su vagina, ella me abrazaba por la espalda y yo la sujetaba de las nalgas y las restregaba para envestirla, ese sonido de nuestros cuerpos chocar junto con el agua que caía en medio me llevaba al cielo, el cabello de Cristal suelto y mojado casi llegaba hasta la cintura y olía delicioso, gemía suave como cuando la escuché al principio pero el hacerlo casi a mi oído era excitante.
    
    Con cuidado para no resbalar cambiamos de posición, ella se agarró de la puerta de vidrio, me dio la espalda y bajó su cuerpo un poco, la volví a penetrar al mismo tiempo que la tomaba del pelo, poco a poco arremetía contra ella y la nalgueaba mientras también, sus gemidos se intensificaban y eran más sonoros, los míos ...
    ... también, casi inconsciente con sus palmas dibujaba cosas en el vidrio empañado mientras se sujetaba y gozaba de placer para no caer. Ambos estábamos por terminar, estábamos deseando eso desde probablemente la mañana de ese día. Sentía como iba apretándome y sabía que también mi momento estaba cerca.
    
    C: Aaah, aaah, acaba adentro, qué rico. Ya me voy a correr.
    
    L: Yo también estoy a punto, espérame, aguanta.
    
    Aferrándome a sus tetas las manoseaba y envestía con vigor para también acabar, lo necesitábamos y lo deseábamos ambos hasta que sentí unos cuantos chorros de semen salir directamente en la vagina de Cristal, ambos suspiramos le di la vuelta la abrazaba y le besaba los pezones, acaricié sus tetas y apretaba con fuerza sus nalgas, mis manos recorrían todo su cuerpo mientras casi nuestras piernas perdían fuerza y equilibrio por lo agotados que habíamos quedado.
    
    Nos metimos al jacuzzi para recargar energía antes de volver a tener otro turno de sexo en mi habitación. Ahí metidos en el agua aún tibia nos besamos y acariciamos como unos jóvenes enamorados, Cristal me masajeaba el pene y masturbaba debajo del agua y yo hacía lo mismo con sus labios.
    
    C: Oye, feliz cumpleaños. Qué bueno que te quedaste.
    
    L: Gracias a ti por el regalo.
    
    Ese fue el principio de varias “aventuras” que viví con la niñera de mi hermana, unas más inesperadas que otras. 
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