1. Tropezando con la misma piedra (capítulo diecisiete)


    Fecha: 09/12/2023, Categorías: Gays Autor: osazo21, Fuente: CuentoRelatos

    ... invitando.- ¡No, así, no... pidémela!
    
    Tuve que rogarle como él deseaba, pedirle una y otra vez que me singara, se veía que el gustaba, jugaba con su pinga en mi ojete ensalibado y me hacía pedir de nuevo. Al rato fue él quien no pudo más y me clavo su pinga, a lo macho, solté un quejido pero me acomodé rápido. Se abrazó a mi espalda y quedamos así un rato. Sentía su enorme pinga llenando mi culo, su panza en mi espalda y los pelos de su pecho, sus brazos me rodeaban, me besaba tiernamente. No esperaba de Luis esa ternura. Aquel bestia que antes había visto y sentido, se había transformado en un hombre tierno, cariñoso. Entre caricias y besos, me hablaba de sí, algún que otro movimiento suave y lento, como deteniéndose en el goce, en el placer. Me contó que aquella finca era de los padres, que antes era más grande pero que tuvo que vender una parte cuando se divorció. Había estado casado, que tenía un hijo pero que cuando la mujer se enteró de le gustaban los maricones, se divorció, hubo juicio y tuvo que dividir la tierra y vender una parte para compensar a la ex mujer. Me dijo que no había visto más al hijo porque se lo tenían prohibido, que fue duro pero que con el tiempo se había acostumbrado. Por ese motivo no había tenido una relación seria con nadie, por temor a que lo metieran preso. Pero el tiempo lo aplaca todo, ella se había casado y vivía en Pinar del Río, bien lejos, él continuaba pagando por el hijo hasta la mayoría de edad.
    
    Tenía buena relación con ...
    ... Coque, mi gente, se habían conocido en una fiesta de perchero y los dos se habían traído a la casa a un mariconcito al que le estuvieron dando pinga dos días. Desde aquel entonces, de vez en cuando ellos se reunían, que a William y a Lalo los conoció después. Me contó que con Lalo había tenido un amorío, pero que no había cuajado porque a Lalo también le gustaba coger culo y a él no le iba eso. Ya después solamente había tenido singantes esporádicos.
    
    -¡Me gustaría tener una gente como tú! - me susurró al oído. - No sabej la cantidá de amor que te daría, seríaj feliz conmigo.
    
    - Yo tengo gente. - le recordé.
    
    - Tu gente o tu mari´o, como quieraj llamalo, te ha deja´o aquí ¿para qué?- una pregunta bastante incómoda, guardé silencio. - Te ha deja´o para esto. -dijo tocando mi culo lleno con su pinga. - Pa´que te singue.
    
    Tenía razón, allí me había dejado Coque como si todo lo anterior, todo lo que había dicho de amor y de pareja se hubiera evaporado en el aire.
    
    - Mira, no te pi´o que dejej a tu negro..., no, no soy celoso en principio...-me besó. - Sé mío, ven de vej en cuando, te necesito...
    
    Yo guardé silencio, él también aunque siguió moviéndose mientras me tenía abrazado. Estuvimos singando así un rato, en silencio, sin decir nada, solo escuchando nuestra respiración o jadeos, o gemidos de goce. Me volvió a contar que había singado a otros pero que le gustaba yo, mi tipo, que no era una “loquita” de esas que hay por ahí, que le gustaba el tipo de macho que tenía y ...
«12...789...13»