1. Cosas de oficina


    Fecha: 19/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: PedroBelllo, Fuente: CuentoRelatos

    Desde que llegó Katy a la oficina, me llamó la atención, aunque no pretendí nada ya que yo tenía novia y ella creo que también, al menos en esa época. Después de un corto tiempo mi novia me botó y anduve dolorido, ya que tenía una relación de 10 años con la ya ahora mi ex y ahora de pronto vi a Katy dándome ánimos y la sentí más cercana por eso. Comencé a ponerle más atención.
    
    Es más bajita que yo, es delgada con unas piernas contorneadas por el ballet; una colita redondeada acorde a su contextura muy bien formada; gracias a la vez en que se acercó a mi escritorio a preguntar ya no recuerdo que (no estoy tan orgulloso de decir sólo oí "Pedro, bla, bla, bla..."), mis ojos cayeron en cómo se inclinó hacía mi y su blusa bajó por la gravedad dejando ver su pequeños pechos cubiertos por un hermoso corpiño de encaje blanco que contrastaba con su bella piel canela. Ella notó, el desliz de mi mirada, elegantemente se tomó la blusa con una mano tapándose, y creo que solo mi cara de vergüenza me salvó de una reprimenda.
    
    Una vez me envió un mensaje de texto y tuvimos una charla como cualquier otra hasta que me envía un emticón con el dedo medio levantado y le respondí en broma que eso me hacía sentir vulnerado, a lo que ella me respondió: "Quieres que te vulnere?". Pensé que era la típica broma que se hacen algunos amigos y no tomé atención. Los días siguieron y los mensajes graciosos y subidos de tono continuaron hasta que hubo una reunión del trabajo en otra ciudad y fuimos ...
    ... enviados ya que trabajamos en distintas áreas. Trabajamos en un conocido banco, así que estas reuniones se hacían en lujosos hoteles, de esos a los que difícilmente llegaría a ir por mis propios medios... igual que Katy.
    
    El primer día fue muy ocupado y lleno de reuniones que nos dejaron exhaustos a todos los concurrentes. Así que al terminar, nos fuimos todos al bar. Era el momento de divertirse, Katy se veía radiante en ese traje (también tengo debilidad por mujeres vestidas formalmente) y mientras bebíamos, me dice que vayamos a la piscina del hotel. Con el valor que otorga el alcohol, acepté y al cabo de unos minutos nos encontramos allí. Ella llegó en un traje de 2 piezas de un celeste claro, que apenas ocultaba sus pequeños y redondos pechos, y la parte de abajo tenía de esas que se atan a los costados. Estaba estupefacto repasando su figura, su piel erizada por el frío, sus pezones endurecidos su sonrisa viéndome en ese trance. Quise bromear y le dije: "Estás como para un baile del caño".
    
    Siguió caminando como ignorando mi comentario y se zambulló en la piscina. A mis ojos fue como en cámara lenta, vi como saltaba y entraba en el agua, esos hoyuelos en su espalda antes de la cola... cola que no resistió aquel calzón que groseramente se hundía entre sus redondas y paradas nalguitas. Salió de la piscina, pasó a mi lado y me dijo: "Acepto, te veo en mi habitación". Se envolvió en su toalla, se secó asegurándose que la veía y se fue. Estaba embobado, y la seguí. En el ...
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