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Cosas de oficina
Fecha: 19/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: PedroBelllo, Fuente: CuentoRelatos
... ascensor, ella parada frente y de espaldas a mi, metió su mano en mi traje de baño y hurgó hasta hallar mi pene, el que tan solo sentir el contacto de su pequeña mano, se endureció. Al sentir esto, ella comenzó a masturbarme lentamente y con indiferencia miraba los números del ascensor avanzar. Me tenía ardiendo. Yo soy el tipo retraído de la oficina, tranquilo aunque tampoco un asceta, muy caballero y formal; ella era lo contrario, era el centro de atención de todos por su personalidad alegre y también por su determinación... y me estaba masturbando en el ascensor. Me pidió tiempo para bañarse y quedamos de encontrarnos en una eterna hora, mientras pude ducharme también. Soy un tipo en los tempranos cuarentas, de contextura muy normal según yo. No hago demasiado ejercicio aunque tengo la bendición de tener un cuerpo de buenas proporciones, una espalda ancha, brazos fornidos y confieso tener una cola de la que puedo estar orgulloso; de hecho, esa noche me enteré que las chicas de la oficina me ven como un galán maduro. (No pude evitar reírme al oír eso que me parecía increíble y sorprenderme mucho que todas las chicas de la oficina fantasearan conmigo). Toco la puerta, ella abrió y entre rápidamente a la habitación. Ella estaba envuelta en una bata del hotel. Mientras estaba de espaldas a mi me dijo: "no creas que hago esto a menudo", y se dejó caer la bata. Solo vestía los tacones que usó en la reunión y un diminuto calzón, solo eran tirantes debo confesar, que se ...
... incrustaban en esas hermosas nalgas y escasamente tapaban su conchita. Me acerqué a ella y usando el valor que aún me quedaba por el alcohol, le dije que si iba a hacer esto, yo quería todo. Me acerque mientras aún me daba la espalda, puse una mano en su abdomen, y con mi otro brazo la rodee tomando uno de sus pechos que me cabían cómodamente en la mano. La apreté hacía mi. Mi pene en contacto con esa colita prácticamente desnuda a través de mis ropas se endureció y pude oír un leve suspiro suyo. La apreté un poco más hacia mi con mi mano bajando hacia su pelvis y le susurré lentamente, dejando que mi voz de bajo le ronroneara en su oído: "Quiero tu colita". Pude ver como cerró sus ojos, hizo una mueca y dijo: "Veremos". Se dio vuelta y alcancé a ver de reojo que aquél calzón cubría con una tela transparente su pubis. No pude ver más, ya que ella se me colgó al cuello y me besó. Mientras intentaba equilibrarme, una mano buscaba la forma de quitarme los pantalones. La abracé de manera de sentir sus redondos, pequeños y firmes pechos en mi pecho, mientras mi otra mano, ayudaba con el problema de la ropa interior. Ya estaba desnudo, con mi pene durísimo, y yo la acariciaba firme y lentamente, jugaba con sus aureolas, sentía su pezones endurecerse mucho, mientras la besaba y mordía su cuello, no podía respirar fuerte, mis manos cambiaban y acariciaban su pubis, pechos, nalgas, y mi mano se entrometía más, pude sentir sus labios y su pubis recientemente librados de todo vello. ...