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Cosas de oficina
Fecha: 19/12/2023, Categorías: Confesiones Autor: PedroBelllo, Fuente: CuentoRelatos
... Aquél calzón apenas quitaba la exquisita sensación de tocar aquellos labios, que iban comenzando a mojar la escasa tela. Ella se giró, me miró con una mirada muy ardiente, no dijo nada. Me tomó el pene, empezó a agitarlo y me dijo: "Sabes?, soy muy buena con la lengua", se arrodilló y yo miraba estupefacto como ella, me miraba el pene con una mirada de deseo, y comenzó a masturbarme. Vi sus lindos labios, que le dan una hermosa sonrisa, besándome la punta de pene para metérselo en la boca. Avanzó todo lo que pudo, y empezó a mover su cabeza hacia adelante y hacía atrás, de pronto sus manos me tomaron de mis nalgas, lo sacó de la boca, respiró y tal como empezó, lentamente comenzó a tragarse mi pene, completamente esta vez. Se lo tragaba y gemía de placer, lo acariciaba, se lo metía en la boca y luego lo lamía desde la base a la punta. No aguanté más, ya estaba tan caliente, que la levanté, la besé tan ardientemente como podía y la llevé a la cama. Ella se enderezó y siguió con los placeres que da su hermosa boca. Ver esos labios haciendo esfuerzos por acaparar mi pene, ver su cara de chica tierna y ardiente, me llevaron a mi primer orgasmo. Eyaculé en su boca, y ella se hizo ligeramente hacia atrás para que mi leche cayera en su cuerpo. Se esparció con una mano lo que cayó en sus pechos, se limpió la cara, me sonrió y me dijo: "Ahora te toca darme placer". La empujé para que cayera acostada y me arrodillé frente a su sexo. Separé un ...
... poco sus piernas y tomé una de ellas para besarle el pie. Besé su pie y fui subiendo besando y mordisqueando su pierna y al pasar por su rodilla comencé a besarla por el interior de su muslo hasta que al fin llegué a su conchita. Hice a un lado el mojado calzón y le mordí suavemente los labios, ella dejó escapar un gemido. Yo mordía, y besaba sus labios y su monte de venus. Ella empezó a respirar más rápido y yo hice uso de mi lengua. Despacio pero firmemente recorrí su conchita desde el clítoris hasta abajo y vuelta, saboreé sus jugos y tomaba nota de que le gustaba, puesto que ella gemía o arqueaba su espalda. Metía mi lengua todo lo profundo que podía, y la sacaba, lamía sus labios, los chupaba y ella gemía de placer y calor. De ponto ella dio un grito, se puso rígida y con sus manos apretó mi cabeza hacia su sexo. Había tenido un glorioso orgasmo. Cuando pudo articular palabra me dijo: "Buen trabajo, Pedro, ahora déjame dormir. Ha sido un día pesado". Me decepcioné un poco, yo estaba muy caliente y quería seguir, pero decidí tomar lo que me daban y me vestí mientras ella se acurrucaba en su cama. Cuando abrí la puerta para salir, oí que me decía: "Mañana seguimos y veremos lo de tu premio" Me costó conciliar el sueño entre lo ardiente que me sentía y la situación que pensé que nunca tendría. Tuve a Katy y ya no quería parar. Además teníamos otra reunión temprano, pero la tarde libre. Era mi oportunidad y no la desaprovecharía.