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Unas vacaciones con mis tías (P. 11): De vuelta a casa
Fecha: 20/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
Mi hermana parecía estar disfrutando de la situación y nos montamos de nuevo en los asientos delanteros. Me dijo que sólo me pusiera la camiseta y me puse a conducir medio desnudo con la polla al aire y por supuesto tiesa. Nada más arrancar se inclinó sobre mi regazo y dio unas largas lamidas a mi hinchado capullo que continuaba empapado de su propio flujo. Fue una sensación agradable mientras conducía más bien lento. Levantó la cabeza y me susurró. - Seguro que te has hecho más de una paja pensando en mi culo! Ya no era el momento de guardar mis fantasías y le contesté con sinceridad. - Unas cuantas! Volvió a inclinarse antes de que terminara la frase y se metió mi capullo en su boca dándole varias succiones. - Joderrr! Así no voy a llegar! Ya te lo he advertido! Dejo de chupar y continuó hablando. - Y como me follabas en tus pensamientos? - Quieres saberlo realmente? - Por supuesto! Y con detalles! - Pues… te agarraba por detrás y te embestía hasta reventarte el coño! - Solo el coño? Su pregunta me hizo pensar si también era capaz de leerme el pensamiento como hacia mi tía Candi. - No sólo el coño! Después te empalaba el culo abriéndotelo como un tomate maduro, y después te agarraba de la cabeza y te metía la polla hasta el estómago! Le solté en plan bestia. Mientras le soltaba todas las burradas de salido que hervían en mi mente, ella continuó chupándome la polla con delicadeza, y podría decir que con gran maestría, era capaz de ...
... darme un dulce placer sin sentir esas ganas de correrme que tenía siempre. - Espero que esta noche me hagas todas esas cosas! Me dijo con su mirada felina. Mi mente se desquicio pensando en lo que me había dicho, parecía estar dispuesta a que me la follara como en mis sueños, por el coño, el culo y la boca, era como estar viviendo el cuento de Aladino y el genio me había concedido los tres deseos. Ella conocía el efecto de sus palabras en mi mente y creo que su pretensión era ponerme tremendamente cerdo. – Ya no aguanto más! - Dije a la vez que me desviaba por un estrecho camino que salía de la carretera. Conduje unos doscientos metros, entre la espesura de los frondosos árboles y pare el coche. El sonido de los grillos era una perfecta música de fondo, y la luna menguante iluminaba lo suficientemente para ver nuestros propios cuerpos. - Vamos fuera! Casi rugí lleno de deseo e invadido por la lujuria. Mi hermana no puso objeciones, más bien parecía desear algo así, un polvo a lo bestia en medio del campo. Sin decir nada se quitó el vestido tirándolo sobre el asiento, se sacó las bragas por los pies y las tiró sobre el vestido. Se puso delante del coche y apoyo las manos sobre el capó que estaba algo caliente y se inclinó a la vez que abría las piernas. - Vamos cabron! Demuéstrame lo salido que estás! Me dijo desafiante. Me puse tras de ella y oriente mi capullo poniéndolo sobre los carnosos labios que afloraban entre sus muslos. Apreté con suavidad ...