1. Unas vacaciones con mis tías (P. 11): De vuelta a casa


    Fecha: 20/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... notando la humedad que mantenía su coño. Mi polla penetró lentamente hasta la mitad, y bombee despacio hasta que entro en su totalidad. Me agarré a sus dos anchas caderas y comencé a penetrarla a un ritmo lento pensando en la cantidad de ocasiones que había imaginado eso. Miraba su estupendo culo y como mi polla entraba y salía bajo él. El grillar de los grillos cercanos había enmudecido para oírse el choque de mis huevos contra los muslos de mi hermana. Comenzaron los jadeos pero ella no parecía totalmente conforme.
    
    - No te gustaría darme unos azotes? Me dijo sin volver la cabeza.
    
    Ni contesté! Le solté dos palmadas sobre su precioso culo y casi antes de que el sonido se diluyera me gritó.
    
    - Más fuerte, joder!
    
    Dos chasquidos sonaron ahora algo más.
    
    - Más fuerte! Volvió a gritar mientras todavía vibraba la carne.
    
    Ya no me corté y le solté dos buenas ostias sobre la tersa carne. Ahora ya no gritó, tan solo un suave quejido salió de su boca mientras seguía embistiéndola con fuerza. Sus jadeos aumentaron y mis penetraciones eran profundas y potentes, sentí que estaba cerca de soltarle un buen chorro de leche cuando note como sus piernas temblaban. Comenzó a bufar, como lo hacía una de mis tías, y volvió a empapar mi polla. Apenas unos segundos después, el que rugía era yo empotrándola como un animal salvaje, y soltándole varios chorros de leche caliente.
    
    - Aghhh! Siiii! La quiero toda! Llénamelo, cabron!
    
    Me gritaba mientras sentía cada chorretón de semen ...
    ... que impregnaba su vagina. No paré de embestirla hasta que salió la última gota. Mi cuerpo quedó apoyado sobre el de ella cuando paré. Mi respiración estaba muy agitada y jadeaba cerca de su oreja.
    
    - Ya te has cansado, cerdo? Te recuerdo que te quedan dos agujeros más donde derramar tu leche!
    
    Su voz algo ronca y gutural me sacó de la nube donde me había perdido. Mi polla seguía dura y si ella me retaba, yo estaba dispuesto a reventarle el culo y la boca, pero tenía que recuperar la respiración. Sentí que le gustaba el sexo duro, aunque nunca lo hubiera imaginado, pero esos azotes que me pidió lo demostraban. Pensé que a lo mejor también le iba la dureza en el lenguaje y mientras me recuperaba decidí soltarle alguna barbaridad.
    
    - Eres una zorra y te voy a abrir el culo para meterte la polla y sacarte la por la boca! Era lo más fuerte que se me ocurrió.
    
    - Venga cabron! A qué esperas? Estoy deseando ver cómo me lo revientas! Cerdo salido!
    
    Su respuesta fue contundente y me hizo saber cómo apreciaba ese lenguaje. Saqué mi polla empapada y la dirigí al amarronado agujero de su culo, pero me paró. – Espera! - Dijo incorporándose. Se acercó hasta un fresno que había cerca y arrancó una rama, la despojó de las hojas de la punta dejando un recta y flexible vara de medio metro. Se dio un par de varazos sobre la palma de su mano y me sonrió con ojos felinos.
    
    - Creo que he sido mala y me merezco una tunda de azotes! Enciende las luces del coche!
    
    - Joder, a ver si nos va ...
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