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En la consulta con mi sobrino
Fecha: 29/12/2023, Categorías: Incesto Autor: perlitas, Fuente: CuentoRelatos
... sobrino se puso colorado. —Bueno, estoy preparando ironman y entre el nadar y la dieta, pues sí, estoy bastante en forma. Para quitarme malos pensamientos de la cabeza intenté centrarme en el propósito de la visita. —A ver ese codo —le dije mientras lo examinaba— El movimiento parece normal. ¿Te duele? —Un poco. En el ambulatorio me dijeron que había afectación en el ligamento. Te he traído la resonancia magnética y el informe que me han hecho. —A ver... —revisé el informe— por lo que dice aquí hay afectación en el ligamento colateral cubital y habla de posible rotura, pero no lo asegura. El problema es que yo no soy experta en trauma... ¿Te parece que avise a una compañera para que nos dé su opinión? —Sí, claro, pero me sabe mal molestar. —No seas bobo! Tú no molestas. Ahora la llamo, que creo que hoy está en urgencias. Cogí mi busca y llamé a María. Ella es la traumatóloga y nos podría ayudar a decidirnos. Hablé con ella y me pidió unos minutos para acabar con un paciente que tenía en un box de urgencias antes de poder subir. En ese rato estuvimos hablando con mi sobrino de aquello y lo otro, nada del otro mundo. Cuando llegó María pude ver como a mi sobrino se le iluminaban los ojos. María es una mujer encantadora y preciosa: es de mi misma edad, pero bastante más alta, rubia, de ojos azules y con una melena que lleva siempre suelta y que es la envidia de medio servicio. Y además está siempre contenta y sonriente. Es un encanto de persona. A María, ...
... a diferencia de mí, le gusta vestir un poco más moderna: casi siempre usa vestidos, a veces cortos, a veces con algo de escote, pero siempre elegante y con clase. —Hola Mercedes —dijo al entrar— disculpa que no haya podido subir antes, ya sabes como estamos abajo. —No te preocupes. Mira, este es Sergio, mi sobrino —Hola, Sergio —dijo con una sonrisa y voz dulzona— tu tía me ha dicho que te has hecho daño en el codo. ¿Puedo verlo? —Claro María estuvo examinando a mi sobrino con delicada dedicación. Se miró el informe y la resonancia y al final llegó a la conclusión que con una inmovilización y reposo, la cosa debía mejorar. —Yo, como tu tía, no soy partidaria de operar. De momento lo pondría en reposo y en unas semanas vemos como ha evolucionado. ¿Qué te parece? —¡Me parece perfecto! Estoy muy agradecido por vuestra implicación. Ahora estoy mucho más tranquilo. No sé como os lo puedo agradecer. —No te preocupes. Eso no ha sido nada. Yo estoy encantada de poder ayudar a mi compañera de trabajo y a su sobrino. Y seguro que tu tía también, ¿a que sí? Qué suerte tener un sobrino tan guapo... —Claro. Yo encantada de poder ayudarte, Sergio. Ya lo sabes. —Muchas gracias —dijo mi sobrino que nos miraba a las dos de una manera un tanto extraña— qué suerte tengo de poder contar con vosotras dos. Pero de verdad que me gustaría hacer algo para poderos agradecer lo que habéis hecho por mi. Mi sobrino se puso de pie y pude observar como se le había formado ...