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Soy esclava de mi abuelo (2)
Fecha: 07/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Angie Vera, Fuente: CuentoRelatos
... desnudando para él, todavía me tenía que terminar de quitar el pantalón y caminar hasta el baño. Sabía que no me dejaría de observar, pero en parte yo quería que me viera. Me emocionaba conocer a mi abuelo y que viera que ya era una mujer adulta. “El baño está a mitad del pasillo del lado izquierdo, ahí encuentras todo nenita” me dijo cuando vio que me quité los zapatos. En ese momento sentí que él y yo estábamos jugando, en parte nos estábamos vengando de papá por haberlo alejado de la familia. Aunque en mi mente aún tenía la duda de sus razones, sentía que había sido injusto. Por seguir en el plan de juego, al caminar al baño, me fui contoneando mis caderas, al llegar al final me di cuenta que tenía aún la vista en mis pompas, me sonreí y entré al baño. El baño era muy grande, tenía una gran tina y una banca acojinada, al final el wc y la regadera. Me quité mi ropa interior y entré a la regadera. Se sintió super bien después de haber estado bajo la lluvia y el frío. Decidí salir en toalla, toda mi ropa incluso la interior estaba mojada aún. Al salir escuché a mi abuelo desde otro cuarto, me gritó que me había dejado la cena en la mesa, que después me podía ir a dormir al cuarto del fondo. Tomé café con leche que ya estaba servido y un pan con jamón. Todas mis cosas de la universidad se quedaron al lado de mi coche, seguro ya estaban arruinadas, decidí ir a dormir. Mañana sería otro día. Al entrar al cuarto traté de buscar el interruptor de la luz, no pude encontrarlo. ...
... Todo estaba muy obscuro. A tientas encontré la cama, me quité la toalla y me metí entre las sábanas. Caí pronto en un profundo sueño. Desperté sintiendo un intenso espasmo, no había duda, era un orgasmo. Yo estaba acostada boca arriba, aún con la sábana encima pero con uno de mis pechos afuera. Al lado mío estaba acostado de lado mi abuelo. Todo sobre esos momentos es muy borroso. Por unos 15 minutos no me podía mover, me sentía en extremo relajada. Recuerdo que mi abuelo decía algo pero podía distinguir que era. Mi mirada estaba fija en el techo, sentía su enorme mano entre mi entrepierna, me estaba masajeando, él me había provocado el orgasmo. El cuarto, antes obscuro, tenía ahora una extraña luz rojiza. De repente sentí como se levantó y me quitó por completo la sábana, separó mis piernas y empezó a meter sus dedos en mi vagina. Yo seguía sin poderme mover. Sentía como si estuviera buscando algo dentro de mí, de repente un dedo, a veces dos. Entre más tiempo pasaba, mejor se sentía. Hasta que de repente de nuevo lo sentí, ahora un poco más intenso. Sentía como electricidad que partía de mi entrepierna al resto de mi cuerpo. Pasando por mis brazos, piernas, hasta llegar a mi cabeza. Era la primera vez que sentía dos orgasmos casi seguidos. En ese momento sentí un tremendo éxtasis. Recuperé por un momento los sentidos y me pude mover. El cuarto estaba a media luz. En el techo había un enorme espejo instalado. La luz provenía de unas lámparas neón colocadas alrededor del ...