1. Soy esclava de mi abuelo (2)


    Fecha: 07/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Angie Vera, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuarto. Me puse de rodillas y me alejé lo más posible de mi abuelo.
    
    Él estaba al pie de la cama, vestido, con una enorme erección. Le pregunté con nerviosismo que hacía, que pretendía con todo esto. Él se acercó a mí y me dijo que me dejara llevar. Me tomó la cabeza con una mano y me comenzó a besar. Yo estaba de nuevo empapada pero esta vez por mi propio sudor y no por la lluvia. Sus besos eran muy tiernos, de repente mordía mis labios, cada que lo hacía al mismo tiempo me daba un pequeño pellizco en mi pezón derecho, eso me hacía sentir bonito abajo. Me estuvo haciendo lo mismo un largo rato, yo era incapaz de pensar en cualquier cosa, jamás me la había pasado tan bien con algún hombre, el hecho de que fuera mi abuelo se sentía como una aventura. Me tomó por las manos y me jaló un poco, de forma que quedé a gatas, sobre mis manos y rodillas arriba de la cama. Él acarició mi espalda y se colocó detrás de mí. Yo ya sabía lo que iba a pasar, una parte de mi sabía que estaba terriblemente mal, pero la mayor parte de mi lo deseaba, estaba súper caliente.
    
    Escuché como se desabrochó el pantalón y cinturón, sentí unas amables caricias en mis pompis. Ahí fue cuando sentí su miembro en la entrada de mi cuerpo. Era como si mi vagina lo estuviera besando aunque yo no estaba haciendo nada. Después de un rato él rompió el silencio: “Sacude la colita si quieres que te la meta” no pasó ni un minuto y yo ya me estaba contoneando. “Que buena nenita” me dijo y sentí como poco a poco ...
    ... entraba. “Estás más sabrosa que tu madre” me dijo mientras la metía y la sacaba muy despacio. “Y de seguro hasta eres más puta que ella”, me la metió hasta dentro. Yo no era virgen antes de eso, ya había tenido algunas experiencias con amigos y noviecitos, incluso con un primo. Pero sí puedo decir que esa fue la primera vez que me cogieron de verdad. Me la estuvo metiendo y sacando por un ratote, sentía como la punta de su miembro tocaba mi mero fondo de mi vagina. Cada que lo tocaba sentía maravillas, sólo podía pensar en que lo siguiera haciendo, no me di cuenta y estaba jadeando. “Buena putita hija de tu puta madre” me dijo antes de comenzar a metérmela con más energía todavía. Unos minutos y de nuevo lo sentí, mi tercer orgasmo en una noche, pero este fue lo máximo… Toda mi piel se estremeció, sentí que mi cuerpo se derretía, al final caí sobre la cama, de nuevo me relajé al grado de apenas poder moverme. Me quedé dormida.
    
    Desperté de nuevo pero ya era de día. Las sábanas eran blancas y estaban secas. Yo estaba desnuda, era normal así me dormí. En el techo sí había un enorme espejo. Sobre un pequeño buró estaba mi ropa de ayer, completamente seca y limpia. Incluyendo mi ropa interior. Yo me sentía muy feliz, como cuando despiertas de un buen sueño. Pero en el fondo sabía que aquello no había sido un sueño. Me vestí y salí al comedor, mi abuelo estaba sentado, leyendo el periódico. Me dijo que me sentara. Me sirvió el desayuno. “No te acostumbres a que te trate como ...