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Leónidas, el rey de los problemas
Fecha: 13/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: violettasanders, Fuente: CuentoRelatos
En estas últimas semanas la vida me ha demostrado que, si en algún punto estás mal, puede que todavía te falte más para tocar fondo y como dicen que Dios da las batallas más fuertes a sus mejores guerreros, pues creo que debo ser la reencarnación de Leónidas, el rey espartano, por algo ese es mi nombre. Y es que han sido tantos los problemas y tan complejos que me puse a pensar: "Podría estar escribiendo una historia con todo lo que me ha pasado". Pero bueno, no les voy a contar el resto de mis desgracias, sino que me centraré en la que me hizo tener un giro de 180 grados; paso de una vez a narrarles la parte interesante. Todo tuvo su origen por un hijo del que mi padre había tenido antes de conocer a mi madre; podría yo decir en que mi padre tuvo sus razones para simplemente alejarse de esa nueva responsabilidad. Según cuenta él, la madre de aquel chico se vengó por no haber estado con ellos y nunca más volvieron a tener contacto. Un par de veces, hace ya varios años, recibió algunas fotos del niño y de esa forma fue que supimos de su existencia. Mis padres se conocieron a principios de los 2000 y aquí en esta historia aparezco yo, ahora a solo una mala calificación para perder el cupo en la universidad, además de eso mis padres sin empleo, a punto de perder la casa por la hipoteca y para rematar, la expareja de mi padre apareció 20 años después y habría decidido demandarlo por el abandono de aquel hijo, de mi medio hermano, por cierto. Por todas esas situaciones que ...
... les cuento, mi casa parecía un campo de batalla ya que, a mi madre esa reaparición la había incomodado bastante. Antes de que se me aburran, quiero ahora enfocarme en lo importante, la razón por la que estoy a punto de no continuar con mis estudios. Hace año y medio empecé a estudiar y una de las clases de “relleno” la dictaba la señora Andreina, docente de la clase de Relaciones Sociales, esbelta, de cabellera rubia, ojos claros, siempre estaba perfectamente arreglada. Por supuesto un cuerpo de diosa, sus senos resaltaban más de lo normal por entre sus escotes que acostumbrara llevar, una mujer que desde el primer día me traía loco. Le calculé unos 28 años. A pesar de yo no ser un muy buen estudiante, en aquella clase trataba de sobresalir, por supuesto, haciéndole notar mi existencia, aunque un par de ocasiones mi mente volaba demasiado e imaginaba que estábamos nosotros solos compartiendo alguna aventura, olvidándonos de nuestras obligaciones o simplemente perdiéndome en sus besos de fantasía, motivo por el cual se me notaba que algo pasaba y ahora al contrario, trataba de ocultarme para pasar desapercibido, no quería que nadie se diera cuenta que “me ponía mal” y mi entrepierna era un poco imprudente. Con el tiempo, me convertí uno de sus alumnos favoritos, así que tenía la oportunidad de compartir más tiempos con ella. Me pedía que la acompañara a la biblioteca con excusas de revisar algunos temas, calificar evaluaciones o simplemente a contarnos de cosas del día ...