1. Leónidas, el rey de los problemas


    Fecha: 13/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: violettasanders, Fuente: CuentoRelatos

    ... a día de cada uno; así fue que me enteré que era casada… sinceramente fue algo que me golpeó bastante, aunque nunca se lo hice notar, siempre fuerte y firme como el rey Leónidas.
    
    Sin embargo, a pesar de la noticia, nunca dejamos de compartir y, es más, creo que crecía una atracción mutua, cruzábamos una que otra mirada cómplice que me hacían pensar cosas, que me hacían soñar querer besarla. Era complicado no dejar de observarla, su profunda mirada me hacía perder el hilo de nuestras conversaciones y nuevamente su blusa escotada me hacía sufrir; creo que mi mente alborotada me hacía crear la ilusión que sus pezones sobresalían. “Diablos, esta mujer era demasiado sexy”.
    
    Una tarde después de clase, me pidió que la acompañara a realizar unas diligencias personales. Estuvimos en un centro comercial, me invitó a comer algo y pasamos un resto de día inolvidable; yo estaba encantado, además que su cuerpo me hipnotizaba; aquel día tenía un pantalón que le marcaban demasiado bien sus curvas, ella era la mujer perfecta. Hablamos de cosas un poco más íntimas, de su cita perfecta, de los planes extremos que le gustaban hacer, hasta inclusive me confesó que yo le parecía lindo… Uff, aquí sentí que se paralizó el mundo, que no existía nada más a mi alrededor. No quería alejarme de ella, quería tenerla a mi lado para siempre.
    
    Después de esa tarde, la acompañé hasta su casa. La verdad yo ya estaba mentalizado para finalizar el día sin poder proponerle algo más, sin embargo ella me ...
    ... invitó a seguir para tomar algo. Acepté, aunque un poco temeroso porque pensé encontrarme con su marido. Me dijo que me relajara, que estaba sola y su marido se demoraba en llegar. Me invitó a su cocina y me dijo que me sirviera algo de tomar mientras que ella se ponía más cómoda. Destapé una cerveza que tenía en su nevera.
    
    Ella volvió ya con su blusa por fuera de su pantalón, sin sus tacones, definitivamente un poco más relajada; me sonrió y lentamente se acercó a mi boca; Me paralicé por completo, me estaba besando; nunca había sentido un beso así de apasionado y mágico. Yo la envolví en mis brazos, mi lengua quería entrar muy profundo en su garganta; sentía cómo sus manos me empujaban hacia ella, sentía cómo quería que fuéramos uno solo. No duró mucho ese momento porque escuchamos cuando alguien abria la puerta; era su marido llegando a su casa. Rápidamente nos arreglamos y me fui alistando para abandonar su casa lo más pronto posible. Medio observé a aquel hombre porque no era capaz de mirarlo a los ojos y mucho menos de hablarle, además que era muy alto y atlético, parecía un fisiculturista, lo que realmente me hizo temer por mi vida. Salí lo más pronto que pude de allí.
    
    A pesar del momento un poco traumático y en cierta medida delicioso para mí, seguimos hablándonos como si nada hubiera pasado. Unos días después, Andreina llamó a mi teléfono y me pidió que fuera a su casa, quería darme una sorpresa. Allí estuve muy pronto. Toqué a su puerta, ella me abrió en seguida ...