1. Leónidas, el rey de los problemas


    Fecha: 13/01/2024, Categorías: Confesiones Autor: violettasanders, Fuente: CuentoRelatos

    ... y pude deleitar mis ojos porque tenía puesto un babydoll blanco que dejaba ver perfectamente su cuerpo delineado; nunca había visto a una mujer tan sexy. Creo que en ese momento no disimulé y me enfoqué en sus grandes senos, se me hacía agua la boca. Ella me llevó adentro hasta su habitación. Todo estaba con una luz muy tenue y me hizo sentar en un sillón que había al frente de su cama. Estando ya acomodado me dijo al oído: “Quédate quieto, quiero que observes todo. Solo disfruta…”. La verdad no dejaba de sonreír, me disponía para que esta mujer me diera un show privado; ya me imaginaba abalanzándome hacia ella para besarla, chuparle sus deliciosos senos y poder penetrarla. Yo estaba demasiado excitado, sentía que mi verga iba a estallar dentro de mi pantalón en cualquier momento. Ella se echó a su cama y de repente se abre una puerta al costado de la habitación; de allí sale su marido, totalmente desnudo.
    
    Yo quedo perplejo y congelado; toda la sangre que tenía en mi verga se me sube a la cabeza, no entendía lo que estaba pasando, yo simplemente observaba. Ella se dispone en cuatro, siempre mirándome. Su marido se sube a la cama y la penetra así, ambos mirándome, totalmente de frente a mí. Yo me relajé un poco y me mentalicé para disfrutar de aquella escena puesto que comprendí que ellos querían eso. Me excitó demasiado ver a Andreina con su cara de placer, me imaginaba la forma como la estaban penetrando. Su marido simplemente cerró los ojos y disfrutaba del momento. Mi ...
    ... pene otra vez volvió a tomar vida, por lo que decido llevar mi mano allí, fantaseando con que yo era el protagonista de esa escena porno. Cada vez Andreina gemía más, me imaginaba que la verga de aquel hombre la estaba destrozando por dentro. Ella de pronto explotó en un multiorgasmo mágico que la llevó a gritar y gemir varias veces. Yo no aguanté y saqué mi verga para masturbarme. Solo deseaba poder llenarla encima con mi leche, aunque siempre me mantuve sentado en aquella silla.
    
    Allí seguían en la misma posición. Su marido seguía embistiéndola cada vez más duro y ella así mismo disfrutaba. Andreina se queda mirándome fijamente y me hace una seña para que me acerque. Así lo hago, toma mi verga con una de sus manos y se la lleva a su boca; me empieza a hacer sexo oral de una forma tan deliciosa que nunca lo había sentido, era toda una experta. Mientras tanto su marido seguía dándole por detrás, estaba concentrado en su ejercicio; nunca supe si este hombre se dio cuenta que yo estaba allí. Andreina gemía fuertemente; de nuevo estaba a punto de tener otro orgasmo, lo que hizo que me encendiera de nuevo y al momento que empieza a convulsionar de placer, hace que me derrame en su boca, sentía que me perdía allí adentro, que me extraía todo lo que había dentro de mí.
    
    Fue necesario retirarme de ella porque yo estaba demasiado sensible. Aquel hombre se queda quieto y me dice con una voz muy grave: “Ahora vístete y vete”. Yo quedé de nuevo paralizado del susto; así lo hice, me ...