1. Las casadas necesitadas y sus singulares maridos


    Fecha: 17/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Jugaba el Real Madrid en el Camp Nou contra el Barcelona. A la una de la tarde se habían marchado desde la Coruña para Barcelona Secundino y Lucho, que eran hermanos. El partido era a las nueve de la noche y no volverían hasta el día siguiente. Sus esposas, Carmen y Josefa habían quedado en encontrarse en el piso de la primera.
    
    Sonó el timbre de la puerta del piso de Carmen. La mujer se arregló el cabello y fue a abrir la puerta… Allí estaba su cuñada Josefa con un paquete de pasteles en una mano y una sonrisa en los labios. Carmen le dijo:
    
    -Pasa, Josefa, pasa.
    
    Josefa tenía 22 años, era de estatura mediana, morena, de ojos claros, tenía un buen cuerpo y llevaba puesto un short rojo, una camiseta blanca y calzaba unas zapatillas de deporte. Vio a Carmen medio sofocada y le dijo:
    
    -¡Qué colorada estas! ¿Qué estabas haciendo?
    
    Carmen tenía 24 años y era de la misma estatura que su cuñada, erra rubia, de ojos claros y tenía un cuerpo de escándalo. Vestía un short azul, una camiseta amarilla y calzaba unas sandalias. Le respondió:
    
    -Estaba haciendo unos ejercicios.
    
    Pasó y se sentaron en dos sofás del salón. Tomado unas copas de Tío Pepe y comiendo unos pasteles, le dijo Josefa:
    
    -¿Por qué no pones uno de esos vinilos que eran de la abuela de tu marido?
    
    -¿Un LP de Camilo Sesto te vale?
    
    -Sí, me gusta cómo cantaba.
    
    Carmen puso en un viejo tocadiscos el vinilo y volvió a sentarse en el sofá. Carmen le peguntó:
    
    -¿Bailamos? Hace años que no lo ...
    ... hago.
    
    Josefa la miró raro.
    
    -¿Estamos solas y me pides que bailemos una canción lenta?
    
    Carmen le pegó un mordisco a un pastel de crema, Pasó la lengua por los labios para limpiar la crema, y después le dijo:
    
    -¿Y?
    
    -¿Estás intentando seducirme, Carmen?
    
    -No, solamente me apetecía bailar, ya te he dicho que llevo años sin bailar.
    
    A Josefa le hubiera gustado que le dijese que la quería seducir, pero se hizo la decente al decirle:
    
    -Si es por eso, bailemos.
    
    Se pusieron en pie. Se cogieron las manos izquierdas y las pusieron en alto. Josefa le echó una mano a la nuca, y metió una pierna entre las de su cuñada. Carmen le echó una mano a la cintura y comenzaron a bailar contoneando las caderas. Josefa le dijo:
    
    -Bailas bien, cuñada.
    
    -Tú no te quedas atrás.
    
    Acabó "El amor de mi vida has sido tú" y comenzó: "Vivir así es morir de amor." Josefa le echó los brazos al cuello a su cuñada y Carmen le echó las manos al culo. Con las tetas apretadas, las piernas cruzadas, rozando sus pelvis y mejilla con mejilla, bailaron sin apenas moverse del sitio. Con la canción por la mitad les ardían las mejillas a las dos. Carmen separó la cara de su cuñada, la miró a los ojos, sus labios se fueron acercando y se fundieron en un beso. Ya iba con otra canción cuando se separaron sus bocas. Tenían las bragas mojadas. Carmen le preguntó:
    
    -¿Lo hacemos?
    
    La decente se esfumó por arte de magia
    
    -¿Llevas mucho tiempo con ganas de follar conmigo?
    
    Carmen puso las cartas sobre la ...
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